El viernes pasado se llevó a cabo la reunión de política monetaria de Banco de México (Banxico) y la decisión, como se esperaba, fue mantener la tasa de referencia sin cambios en 4.5 por ciento. Claramente no tiene prisa para empezar el retiro de estímulos monetarios y apoyar de esta forma una mayor actividad económica, sobre todo ante un comportamiento altamente favorable de la inflación.

Más allá de la propia decisión de mantener sin cambios la tasa de interés por decimonovena ocasión consecutiva, vale la pena destacar algunos aspectos por demás interesantes del propio anuncio de política monetaria.

En esta ocasión el Banxico mostró un tono mucho más positivo que en ocasiones anteriores al considerar que no existen presiones de demanda, al declarar que la inflación general se ha mantenido dentro del rango previsto en el informe sobre inflación correspondiente al primer trimestre del año y, si se excluyen los genéricos de tortilla y tabaco, la variación anual resulta ser inferior a 3%, que es la meta puntal que se tiene para el país.

Vale la pena destacar que mientras que en otros países emergentes ya empezó el retiro de estímulos monetarios como resultado de una tendencia creciente de los precios, en nuestro país se han presentado una serie de factores que han coadyuvado a disminuir las presiones inflacionarias. Entre los más importantes, destacan la tendencia decreciente de los costos unitarios de la mano de obra, el buen comportamiento de la inflación no subyacente y la evolución favorable del tipo de cambio que, como hemos indicado en diversas ocasiones, son resultado del fuerte flujo de capitales externos.

Aunque existen motivos para anticipar que el comportamiento de la inflación continuará siendo positivo en el resto del año, Banxico destaca algunos riesgos que hay que tener presentes.

Por un lado, que se presente una nueva escalada en los precios internacionales de granos y otras materias primas como ya se vio anteriormente y, por otro, que la brecha del producto se cierre aceleradamente. En este sentido hay que recordar que la economía mexicana se podría expandir a un ritmo de 4.5 o 5%, lo que eventualmente podría ocasionar presiones de demanda.

Otro tema que llama la atención está relacionado con el hecho de que los principales riesgos en materia económica para nuestro país provienen del exterior.

La economía de Estados Unidos se ha desacelerado en un contexto en el que tanto el desempleo como el endeudamiento de los hogares continúan siendo elevados, ocasionando incertidumbre sobre la verdadera capacidad de crecimiento de ese país sobre todo a la luz del próximo retiro de estímulos monetarios y fiscales.

En el mismo orden de ideas, en Europa persisten los problemas de endeudamiento y desequilibrios fiscales, destacando los casos de Portugal y Grecia en donde la actividad económica continúa agravándose.

Por su parte, Japón continua con sus esfuerzos de reconstrucción después de los desastres naturales que se presentaron hace un par de meses y que tendrán un impacto sobre la actividad económica superior al estimado inicialmente.

De esta forma, lo que subyace en el comunicado de política monetaria es que la visión de Banxico respecto de la evolución de la economía mexicana es más positiva que hace un mes y que los riesgos que enfrenta la inflación son más bien de carácter exógeno.

La conclusión del instituto central es que el balance de riesgos ha mostrado una mejoría y que, por lo tanto, no es necesario mover las tasas de interés.

El tono más suave del comunicado permite anticipar que las tasas de política no se moverán en lo que resta de 2011 . Pero que esto no nos lleve a una conclusión equivocada, seguro que subirán en algún momento del primer trimestre del próximo año.

*Manuel Guzmán M. es Director de Investigación Económica de Grupo Financiero Banorte. La opinión aquí expresada es responsabilidad del autor y no representa necesariamente la posición oficial de la institución.