El mundo entró en una pausa productiva que dejó un hueco de productos y servicios gracias a la disrupción pandémica, luego entró en urgencia, pues con todo el aporte económico y la liquidez que inyectan en diferente proporción los bancos centrales, han creado un shock en la demanda

Buenos días, buenas tardes, buenas noches, siempre es un placer saludarte. Se dice que los árboles no llegan al cielo, ni tampoco las raíces al infierno. Después de días y semanas de crecidas en los precios agrícolas finalmente llega el espacio donde una pausa da pie a una masiva liquidación. No hay duda de que en las alzas subimos en espacios de aire y lo mismo en las bajadas.

Seguro te preguntarás si todos los problemas que se alinearon motivando las alzas han sido resueltos y la respuesta es que no. Los fundamentales siguen siendo alcistas, sin embargo, lo que siempre sucede en este tipo de escapadas tangenciales es que se rebasa la zona en la que el precio equivale a valor y en algún momento tenemos que buscar esa cordial coexistencia con la demanda.

Diremos que en este mundo inyectado de liquidez y recuperaciones desiguales seguimos operando altos en los precios, pero con dudas y para dar una puntual explicación del tiempo en el que vivimos, permíteme simplificar con la siguiente explicación.

El mundo entró en una pausa productiva que dejó un hueco de productos y servicios gracias a la disrupción pandémica, luego entró en urgencia, pues con todo el aporte económico y liquidez que inyectan en diferente proporción los bancos centrales han creado un shock en la demanda.

Esta liquidez, además, le deja al consumidor una sensación de ahorro y valor una vez que muchas de las cosas en las que invirtió subieron de precio. Hoy esos excedentes les permiten demandar productos y servicios varios que por la disrupción están escasos.

El tema ahora visto hacia adelante es que para algunos artículos en particular y materias primas varias, no sabemos si los faltantes serán repuestos con solvencia.

Vamos a un ejemplo práctico y lo aterricemos en la querencia. Hablemos de commodities agrícolas y en particular del maíz que es un estupendo ejemplo. En 2020 en algún momento sentíamos que tendríamos sobrantes enormes de producto una vez que la demanda se suponía débil por la pandemia y teníamos la posibilidad de ver grandes producciones de maíz en el mundo.

En particular, si vemos el caso de Estados Unidos, el año pasado se pensaba sembrar una cantidad casi récord de área, y eso combinado con buenos rendimientos nos daría una producción enorme y la expectativa de una demanda menguante gracias al encierro que tuvimos con la pandemia.

La historia fue cambiando poco a poco y para junio, nos enteramos de que no se había sembrado tanto como pensábamos, y luego, los rendimientos no habían sido tan jugosos como se suponía. Finalmente, la demanda fue dramáticamente superior a lo esperado y la combinación nos obligó a restar casi 50 millones de toneladas de maíz del inventario norteamericano.

Sí, leíste bien, en algún momento del año pasado pensábamos tener 80 millones de toneladas de inventarios y ahora, estamos apenas pellizcando los 30 millones. A toro pasado es muy sencillo explicar la narrativa, sin embargo, en el camino, el precio del maíz ha subido triples dígitos en términos de porcentaje y la demanda sigue fuerte como no lo habíamos visto antes.

Encima de lo anterior, hay un vigor nuevo en el espacio agrícola una vez que la administración de la Casa Blanca tiene una gran motivación por la energía verde, así que súbitamente con el incremento del consumo de gasolinas gracias a la reactivación, la industria de etanol ha cobrado nuevos bríos.

Los márgenes para la elaboración de etanol han levantado por encima de lo que ha crecido el precio del maíz y eso no es un tema menor. Las industrias pecuarias trabajan muy potentemente gozando de márgenes positivos, hoy es buen negocio hacer pollo, huevo, cerdo y hasta ganado.

La demanda exportadora además es sólida y esto se da también avalado por un ciclo sudamericano complicado, el maíz invernal de Brasil está muy lastimado, y será un problema no contar con fuertes excedentes en un entorno de consumo tan demandante.

Entendemos sin duda todo lo anterior, sin embargo, cuando el mercado decide que debe cortar demanda, el único camino para lograrlo es vía precio. Y cuando con cada alza se acompaña más compra, el mercado crea ángulos tangenciales que van más veces que menos por encima de la capacidad de pago, eso es exactamente lo que hizo el mercado, se dio a la fuga, y corrió más allá de la persecución pues quien le venía siguiendo se quedó tal vez 4 cuadras atrás.

El precio sigue corriendo sin necesidad. Ese es el tiempo en el que estamos, el mercado corrió algunas cuadras más allá de lo necesario y ahora tendrá que regresar a ver en qué punto se quedó su perseguidor que estará tomando un respiro en lo que las cosas se acomodan para seguir a las carreras.

Eso es lo que tenemos en estos mercados, un faltante, un sentimiento de urgencia, y la incertidumbre de saber si podemos reponer lo que hace falta. Queda caminar todo el ciclo agrícola del hemisferio norte, no hay espacio de error y nada está garantizado más allá de la lógica volatilidad.

aochoa@rjobrien.com