Warren Buffett es para muchos el mejor inversionista de la historia. En el mundo de las inversiones bursátiles, es el hombre que más dinero ha conseguido. Su fortuna alcanza el monto de 100,000 millones de dólares, sólo por debajo de unos cuantos visionarios más ricos como Bill Gates, Elon Musk o Jeff Bezos.

Economista de profesión y gestor de carteras en toda su vida profesional, sus técnicas y experiencia son estudiadas en todo el mundo por quienes intentan replicar sus decisiones, mayormente acertadas en un mercado incierto. Sus conferencias anuales son empleadas como brújula y es llamado el oráculo de Omaha.

Pero como todo el éxito que dura, la leyenda de Buffett no se construyó de la noche a la mañana. De hecho, la mayor parte de la gran fortuna que tiene a sus 90 años la consiguió después de cumplir 60. Buffet es ejemplo de estudio y del tiempo bien utilizado, pero es más un modelo del pensamiento de largo plazo.

La filosofía de invertir en valor

El primer paso para invertir como Warren Buffett es entender que para ver rendimientos importantes en tu cartera tendrás que ser paciente. Eso lo aprendió de su mentor, el gestor de carteras y académico Benjamin Graham, quien dividía a los inversionistas en dos tipos: los que son defensivos y los emprendedores.

Los inversionistas, término que contrapone al de especuladores, son personas que no se guían por impulsos y que ponen su dinero a trabajar en los activos que ofrecen el mayor rendimiento potencial comparado con el menor riesgo posible. Para poder identificar los dos puntos hacen falta horas y horas de estudio.

Es ahí donde entra en juego esta división de dos tipos de inversionistas. Aquellos que no disponen del tiempo o el entusiasmo para dedicar sus tardes e incluso noches al estudio de valores (los defensivos) deben dejar su capital en manos de profesionales que guiarán de manera aceptable su vida como inversionistas. 

Un inversionista emprendedor busca obtener un rendimiento superior que aquel al que la mayoría en los mercados financieros alcanzan. Su cartera tiene un balance que acepta un nivel de riesgo algo mayor, compensado por el estudio de las posibilidades. Pero para ello primero debe esforzarse en su formación.

El mejor amigo de los novatos

Aunque lo siguiente podría parecer una obviedad, la regla de oro de Warren Buffett para ganar dinero en la bolsa es no perderlo, algo que la mayoría de los principiantes hace, más cargados de entusiasmo que de conocimiento. Ese empuje es necesario, pero deberá estar limitado por el estudio. Eso pensaba Graham.

Tomando esto en cuenta, mientras el inversionista emprendedor se forma, puede poner a trabajar su dinero de la misma manera en que lo haría uno defensivo, apoyándose en los profesionales. La mejor manera de hacerlo, y así lo considera Buffett, es por medio de un fondo que siga el desempeño del mercado.

Un fondo indexado es un fondo de inversión que tiene como objetivo replicar un índice determinado con el fin de conseguir una rentabilidad similar. En sus cartas anuales para accionistas de Berkshire Hathaway, su compañía, ha destacado las bondades que estos fondos ofrecen a inversionistas individuales.

“La mayoría de los inversionistas no se toma el análisis de empresas como una prioridad para sus vidas, aunque si fuesen inteligentes, concluirían que ellos no son especialistas en ningún negocio como para intentar estimar el potencial de beneficio de una compañía […]”, escribió Buffett.

“El objetivo del inversionista particular no debe ser elegir las acciones ganadoras, porque ni él ni sus gurús pueden hacerlo, su objetivo debe ser adquirir una parte representativa de las empresas que en conjunto están obligadas a hacerlo bien. Con un fondo indexado del S&P 500 de bajo coste lo conseguirán”.

El anterior es un extracto de la carta que Warren Buffett escribió para los inversionistas de Berkshire Hathaway en su ejercicio 2013, que se publicó en 2014. El oráculo de Omaha dio en ella un claro mensaje sobre las virtudes del mercado y el problema en el que suelen caer los minoristas al sobrestimar sus mentes.

El S&P 500

En su libro El inversor inteligente, Graham habla del índice S&P 500 como el mejor índice del mercado. Creado en 1926 con sólo 90 componentes, actualmente está integrado por las 500 compañías más sólidas que cotizan en el mercado estadounidense, y tiene un rendimiento promedio anual de cerca de 10 por ciento.

Invertir en el índice referencial de Wall Street ofrece ventajas como la diversificación de forma inmediata, bajas comisiones y una gestión sencilla que permite a los inversionistas defensivos enfocar su tiempo en tareas que les agraden más y a los emprendedores ganar dinero durante su camino de formación.

Algunas opciones de fondos sobre el índice S&P 500 son el Fidelity 500 Index Fund, el Fidelity ZERO Large Cap Index Fund y el Vanguard 500 Index Fund - Admiral shares, entre muchos otros que tienen como objetivo dar a los inversionistas una opción para participar del desempeño del mercado con un bajo costo.

Es cierto que la narrativa heroica de la elección adecuada de acciones ha sido una de las más afamadas cartas de presentación de Wall Street, pero esa actividad puede esperar si todavía no tienes la preparación para abordarla. En tanto, debes saber que el S&P 500 se movió 18.25% en 2020, aun con la pandemia.  

jose.rivera@eleconomista.mx