Un artículo no muy reciente de Carlos Urzúa, que tomó como base la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del 2006, analizó el comportamiento de los consumidores mexicanos de un conjunto de productos señalados por la Comisión Federal de Competencia como prioritarios para impulsar la competencia, dado su alto grado de concentración, identificado a partir de sus mediciones.

Entre los bienes elegidos para su análisis se encuentran las tortillas; carnes procesadas; pollo y huevo; leche de vaca; refrescos, jugos y agua; cerveza y medicamentos. Como puede verse, alimentos básicos de la dieta de los mexicanos casi todos ellos, como se revela en el estudio a partir de la proporción de hogares que participa en su consumo.

Las elasticidades de dichos bienes (el cambio proporcional en su demanda ante el cambio en los precios) reveló que casi todos ellos son muy sensibles a los cambios en precios, aunque con una importante diferencia entre el medio rural y el medio urbano: las tortillas. Mientras en el urbano la tortilla tiene una muy alta sensibilidad a los precios, en el rural es muy baja.

Destaca también que en el caso de la leche, en ambos sectores la sensibilidad es muy baja, incluso del orden de las tortillas en el medio rural, lo que lleva a pensar en la importancia de la disponibilidad de dichos bienes en los contextos no urbanos.

Pero la parte más interesante del estudio es la medición de la pérdida de bienestar de los hogares rurales y urbanos de México, a partir de las condiciones oligopólicas en dichos bienes de consumo analizados. Los resultados son muy relevantes en el sentido que sostuvieron lo que el sentido común nos dice: los hogares con menos ingresos son los que más son afectados por la falta de competencia en estos productos básicos para ellos. Pero la afectación es incluso mayor en el medio rural que en el urbano y, en cifras, la magnitud de la afectación en el bienestar de los hogares urbanos es incluso superior a un tercio de los ingresos promedio total. Ello reveló un patrón espacial interesante: en los estados del occidente y norte del país, la pérdida de bienestar es menor que en los del sureste, mientras que en los centrales es de nivel medio.

¿Cómo serán los resultados después de la crisis del 2008? ¿Cómo, en el comienzo del nuevo Ejecutivo? Esperemos pronto tener algunas respuestas.?

Pablo Pérez Akaki Profesor de tiempo completo en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM.

ppablo@apolo.acatlan.unam.mx