Los flujos de IED han crecido de manera considerable en todo el mundo durante las últimas décadas. La explicación a estos flujos podría estar en el crecimiento de la economía mundial y en las reformas económicas que se llevaron a cabo en la mayoría de los países en desarrollo, incluyendo a México.

Los números que representan los flujos de IED en el mundo son impresionantes. De un nivel de 274,700 millones de dólares de IED en todo el mundo, en 1990-1997, se pasó a un total de 875,588 millones de dólares, en promedio, en el 2009. Para el caso particular de México, hubo también IED creciente: de 2,635 millones de dólares que ingresaron en 1987, en el 2010 hubo entradas por concepto de inversión extranjera iguales a 27,483 millones de dólares.

Del total de los flujos de IED mundial, los destinados a Asia y América Latina pasaron de ser de 15%, en 1990 a 38.5% en 1996. En la década de los 90, la entrada de IED en América Latina y el Caribe creció de manera considerable, concentrándose principalmente en Argentina, Brasil, Chile y México.

Desde mediados de la década de 1980, México ha sido el principal receptor de IED en América Latina y el Caribe, y fue, sólo en el periodo comprendido entre 1996-2000, superado por Brasil. A partir de 1991, el incremento de los flujos de IED fue aún mayor y su promedio anual alcanzó los 11,367 millones de dólares entre 1991 y el 2011. En este último año, se alcanzó la cifra histórica de 27,000 millones de dólares.

Si bien en los últimos años se ha incrementado en México la inversión extranjera hecha por la Unión Europea en general y de España e Inglaterra en particular, los grandes flujos al país los ha aportado históricamente Estados Unidos.

Entre 1994 y el 2005, más de la mitad de flujos de IED se dirigió hacia el sector manufacturero (51%), 18% se ha destinado a servicios financieros y 10% a comercio. Del sector de la manufactura, 9% se destinó a la industria automotriz, el mismo porcentaje lo absorbió la industria de los alimentos, bebidas y tabaco y 8.7% se destinó a equipos eléctricos y electrónicos.

No obstante, no existe evidencia contundente si esta IED, que se canaliza en el sector manufacturero en México o en el sector servicios, tenga un impacto en la creación de empleos, en la determinación de las políticas industriales o en un aumento de la infraestructura nacional. Mi percepción es que toda esa IED no se ha convertido en crecimiento económico todavía.

*El Dr. Eduardo Carbajal es el director de Planeación Financiera del Tecnológico de Monterrey. Correo electrónico: edcarbaj@itesm.mx