El Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la Autopista Siglo XXI, la carretera Palmillas-Apaseo El Grande; la presa El Realito, son apenas una breve lista de las numerosas obras de infraestructura que han recibido una porción del ahorro de la pensión de los trabajadores mexicanos para su construcción.

Las administradoras de fondos para el retiro (afores), han aumentado su apetito por invertir en obras de infraestructura en México y por su condición existe margen para que continúen ampliando el fondeo en proyectos que típicamente era financiados con recursos federales, principalmente.

Las afores son las inversionistas institucionales más grandes del país. Han desembolsado 330,000 millones de pesos para financiar construcción y aún hay margen, pues el sistema duplica activos cada cinco años.

Hoy administran 3.2 billones de pesos.

Para hacer este tipo de inversiones han encontrado oportunidades a través de los llamados instrumentos estructurados listados en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), como los Certificados de Capital de Desarrollo (CKD), Certificados de Proyectos de Inversión (Cerpis), los fideicomisos de inversión en bienes raíces (fibras) y los fideicomisos de inversión en energía e infraestructura (Fibra E).

La porción máxima que cada una de las 10 afores puede destinar a esta clase de activos es hasta 20% de todos los recursos que administran. Sin embargo, el sistema de pensiones en su conjunto apenas destina 4.8% del total de los activos en custodia. A finales de enero tenían una capacidad para invertir 317,885 millones de pesos en CKD y Cerpis.

“Todas las inversiones relacionadas con la reforma energética, de telecomunicaciones están siendo opciones porque van a generar mucha inversión en infraestructura que hace falta en México. El horizonte de inversión es muy grande”, dijo León de Paul, director de Riesgo de Afore Citibanamex.

a largo plazo

La infraestructura es vista como un activo “muy atractivo” para las afores porque son inversiones de largo plazo con los que pueden obtener rendimientos de 10 hasta 18% para el ahorro de las pensiones de los mexicanos.

Las afores son inversionistas que pueden soportar inversiones por muchos años: 10, 15 o hasta 100 y los proyectos de infraestructura se planean y construyen en muchos años.

“Pasamos de retornos esperados, de 10 a 11%, a retornos de 15 o de 16% en un horizonte de 30 años es bueno, para nosotros lo vemos como una oportunidad para capitalizar y (más allá de) sobresaltos y volatilidad en los mercados”, aseguró el director general de Afore XXI Banorte, Juan Manuel Valle.

“Yo no puedo estar invirtiendo en Cetes a 28 días”, añadió el directivo del fondo de pensiones con un portafolio con 732,700 millones de pesos de las 9.6 millones de cuentas que administraba al cierre del 2017.

Afore XXI Banorte ha invertido más de 5% de los recursos bajo custodia en activos como los CKD que financian proyectos de infraestructura, energía, bienes raíces, entre otros.

apuntala el desarrollo

La inversión en infraestructura es piedra angular para el progreso y desarrollo económico de un país que se materializa en la construcción de carreteras, aeropuertos, puertos, hospitales, escuelas, obras para llevar energía, transporte y agua a las poblaciones.

En América Latina, el promedio anual de inversiones en infraestructura alcanzó 2.4% del Producto Interno Bruto (PIB) entre 1992 al 2013, de acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que cita el estudio “Inversión de fondos de pensiones en infraestructura”, de la Consar el regulador del sistema del ahorro para el retiro en México.

“Esta tendencia es insuficiente si se busca alcanzar la cobertura universal de los servicios básicos de infraestructura (electricidad, banda ancha fija y agua y saneamiento) y para responder al crecimiento económico y poblacional esperado en la siguiente década (hasta el 2030)”, añade el documento.

En México la inversión en infraestructura no representa ni 2% del PIB, mientras que en países como China es el 8.5%, en Japón e India 5%, en Australia, Canadá y Corea del Sur 4 por ciento.

Según el Banco Mundial, para que México aumente su competitividad y desarrolle más su economía, la inversión en proyectos de infraestructuras debería alcanzar 12% del PIB.

El BID es más modesto en las cifras e indica que “Latinoamérica requiere incrementar sus inversiones en infraestructura al menos a 5% del PIB durante un periodo prolongado, si se desea cerrar la brecha ante países desarrollados”.

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