Hace unos días el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) emitió un reporte en el que después de hacer su primera observación de campo, indica el tipo de rendimientos que se puede esperar para la cosecha, el mercado estaba buscando noticias potencialmente alcistas pues se había estimado que con clima adverso, los rendimientos a ser reportados serían mucho menores.

Sin embargo, como ha sucedido en los últimos cinco años para este reporte de agosto, el USDA sorprendió a los analistas y presentó un escenario más optimista, tanto que para maíz y soya reportó por encima de los analistas que habían sido más optimistas.

Una vez más la expectativa de estos sabios quedó completamente anulada y borrada por parte del USDA y lógicamente de inmediato se hizo sentir la acción de precios. El mercado liquidó muchas tenencias de compra y se metió en una espiral bajista que seguimos viendo hasta ahora; el reporte del USDA se emitió el día 11 de mes.

Con este reporte y esta nueva realidad, es importante destacar que sea lo que sea, el mercado se mantiene irracional más tiempo que uno solvente y este es el tiempo de lo actual, las bajas de precio están sugiriendo que nuevos pisos deben ser buscados en el trascurso de los próximos 15–20 días, históricamente es la época en la que los estacionales indican ese tenor.

Sin embargo, con las producciones superavitarias de Sudamérica, la cantidad de inventario existente en la categoría de granos y oleaginosas es verdaderamente abundante, casi exuberante. El precio por ende debe encontrar algún lugar en donde la demanda se interese en comprar agresivamente, y esa es la teoría, sin embargo, en la práctica, los agricultores no están en el negocio de perder dinero y en muchos lugares donde se puede por tener mejores condiciones de comercialización y acceso a mejores créditos, la respuesta del productor agrícola será la de no vender.

Así de fácil, se sentarán en los inventarios, y aun cuando en los números habrá mucho producto, lo realmente disponible será escaso, y esa es la única forma que tiene el sector agrícola de poder intentar afirmar esta zona de precios como techo.

De lo anterior se desprenden varias interrogantes para ti, querida lectora o estimado lector, y depende en qué lado de la trinchera es la cuestionante.

Vamos por partes, si te parece, para resumir este tratado y amenizar el evento. Primero que nada, no olvides que no hay cosa más sencilla que dar consejo con dinero ajeno, y eso queda por el tema de los analistas que simplemente no están ni cerca de lo que termina publicándose como información de tendencia, así que no le presentes tanta atención al canto de las urracas.

Respecto de lo que estamos dejando de considerar en la interpretación de producción, es un tema cada vez más revolucionado, y es el crecimiento del potencial genético de las plantas. Los cultivos de hoy tienen una ingeniería asombrosa y el mercado sigue interpretando rendimientos usando extrapolaciones estadísticas que incluyen datos productivos del ayer que diluyen el potencial que las plantas tienen en el presente, y en ello aún hay mucho que aprender.

Finalmente, hay que decir que para el buen comprador no hay mercados más difíciles que los que son por su naturaleza bajistas, paradójicamente, un mercado bajista es más complicado pues es similar a comprar en una curva diferida invertida.

En otras palabras, compras hoy y mañana es más barato, eso hace que tu inventario esté caro, relativo de su reemplazo, y te hace perder competitividad.

Un mercado bajista te permite comprar más barato que pero más caro que mañana, y ese manejo fino requiere mucha pericia.

Como puedes imaginar, debo cerrar la columna diciéndote que todo lo que leíste fue producto de tu imaginación y que esta lectura se autodestruirá apenas la hayas terminado. Pero antes de todo eso te pregunto: para administrar tus riesgos, ¿estás en buenas manos?

Ánimo.

*A8A.