La economía de México y del mundo se encuentra en proceso de definir una tendencia que permita anticipar el desempeño para el segundo semestre del año.

Actualmente es difícil saber si el mundo está entrando en una fase de desaceleración o si los distintos programas de apoyo establecidos tendrán la capacidad de seguir dando impulso al crecimiento económico.

En el ámbito externo y por su relevancia para nuestro país, es importante tener presente el desempeño económico de Estados Unidos.

De acuerdo con información oficial, el Producto Interno Bruto (PIB) registró un crecimiento de 1.8% en el primer trimestre del año, resultado que se ubicó por debajo del estimado por el mercado que se esperaba de 2 por ciento.

Más importante aún es si se considera que en el último trimestre del 2010 el PIB creció 4%, lo que refleja una desaceleración importante.

El PIB del primer trimestre refleja las variaciones positivas del consumo privado, la inversión, las exportaciones y la inversión fija no residencial que de manera conjunta permitieron compensar la caída del gasto gubernamental y las importaciones.

No obstante la variación positiva del gasto personal (2.7%), llama la atención que la demanda de bienes duraderos se haya expandido sólo 11% frente a un alza de 21% del periodo anterior, lo que podría anticipar un comportamiento más modesto de la economía en los siguientes trimestres.

Por su parte, el ISM manufacturero, uno de los indicadores más relevantes para la economía mexicana por la correlación que guarda con la producción industrial doméstica, se expandió en abril para alcanzar un nivel de 60.4 puntos frente al estimado de 59.5 puntos.

Con este crecimiento, el ISM de las manufacturas liga 21 meses ubicándose en la zona de expansión. En febrero y marzo, este indicador alcanzó niveles superiores a 61 puntos, el más alto desde julio del 2004.

De esta forma, el sector industrial de EU sigue mostrando fortaleza y esto a su vez ha dado impulso a la economía mexicana.

En este sentido, el Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) que representa un aproximado del PIB mensual, registró un alza anual de 4.7% durante febrero, lo que representó la mayor tasa de expansión para el mismo periodo desde el 2008.

Así, la economía mexicana sigue mostrando un dinamismo robusto y consistente con un crecimiento de entre 4.5 y 5% hacia finales del 2011.

Uno de los indicadores que a nivel doméstico registró mal desempeño en abril fue el Índice de Confianza de los Consumidores, que se ubicó en 89.7 pts, por debajo del consenso que esperaba un nivel de 93 pts.

A pesar de esta caída en la confianza de los consumidores en abril, es difícil anticipar un cambio de tendencia con una sola observación.

Así, es probable que en mayo se registre un nuevo repunte de este indicador debido al crecimiento positivo del empleo en el primer cuatrimestre del año y al avance de la masa salarial.

A estos elementos habrá que sumar el buen desempeño del crédito al consumo por parte de la banca comercial y que seguramente dará mayor impulso al consumo y a la economía.

De esta forma, los indicadores económicos en EU y el mundo no permiten establecer claramente una tendencia de mediano plazo, aunque la buena noticia es que en México la demanda interna podría compensar el menor dinamismo que se pudiera presentar en las ventas externas ante una mayor debilidad de nuestro vecino del norte.

Mayo será un mes importante para empezar a observar un cambio o reafirmación de la tendencia económica de México.

*Manuel Guzmán M. es director de Investigación Financiera de Grupo Financiero Banorte. La opinión aquí expresada es responsabilidad del autor y no representa necesariamente la posición oficial del grupo.