Queridos amigos: a tan sólo dos semanas de que se termine el año, sin duda, es momento de reflexionar sobre los aciertos y los errores, centrarse en el bosque y no perderse en la vista de un solo árbol. Tras la reflexión, queda claro que el 2012 ha sido un año sumamente complicado: la volatilidad en los mercados ha sido la constante; éste ha sido el año del estancamiento.

Y es que en Asia, la segunda economía más grande del mundo, China, ha venido mostrando clara señales de desaceleración, lo cual es grave dado que ese país había sido el motor que mantenía caminado la economía global desde que se iniciara la crisis, en el 2008.

Por su parte, Europa no ha logrado llegar a soluciones definitivas para la problemática que enfrenta y se ha dedicado simplemente a patear la lata hacia adelante, como si posponer las soluciones hiciera que los problemas se resolvieran por sí solos. Para todos los males, se ha aplicado la misma medicina: inyectar liquidez a los mercados y cruzar los dedos para que se reactive la economía. El resultado: fuerte volatilidad, niveles récord de desempleo y descontento social, ya que el porvenir de muchas familias europeas se ha tornado gris.

En la Unión Europea, estamos cerrando el año como ha sido todo este periodo: con el acuerdo de que será hasta junio del 2013 en el que los líderes de la Unión definan sobre la integración bancaria y fiscal, posponiendo una vez más las decisiones de fondo que permitan llegar a soluciones. ¿Será que los trabajadores griegos y españoles puedan aguantar? ¿Podrá Alemania esquivar la recesión y evitar el ser arrastrada a la grave situación económica que ya viven la mayoría de los países integrantes de la Unión?

En Estados Unidos las cosas no están nada sencillas. El 2012 fue año político electoral; gran parte del tiempo, pudimos presenciar campañas agresivas y de descalificación que simplemente abrieron aún más la zanja entre republicanos y demócratas, mientras las medidas que permitieran a ese país evitar la situación que ahora enfrenta con el precipicio fiscal fueron ignoradas.

Si bien es cierto que a lo largo del año se vino reduciendo la tasa de desempleo, es justo decir que dicha reducción sólo ha sido resultado de que mucha gente dejó de buscar trabajo porque no lo encuentra, y no por que se hayan creado nuevos empleos.

Por su parte, Ben Bernanke declaró la semana pasada que la Fed no tiene las herramientas para contrarrestar los efectos negativos del precipicio fiscal al cual se están acercando peligrosamente en Estados Unidos, mientras que informaba que la operación twist que termina este mes sería sustituida a partir de enero por la compra de bonos de largo plazo por 45,000 millones de dólares más los 40,000 millones que ya está comprando respaldados por hipotecas. Y advirtió que lo seguirá haciendo hasta que la tasa de desempleo se encuentre en 6.5%, lo cual se estima que sea en el 2015. Más de lo mismo.

Por lo pronto, sólo faltan 15 días para caer en el precipicio fiscal y los políticos siguen sin ponerse de acuerdo.

Todo lo anterior tendrá repercusiones en México, no quepa la menor duda.

Si en el 2013 queremos salir del estancamiento, urge que los políticos dejen a un lado los intereses particulares o de grupo y privilegien las decisiones de fondo que permitan alcanzar soluciones definitivas para el bien común.

El 2013 será complicado y la volatilidad será la única constante, por eso les deseo un año lleno de coberturas y les digo que es momento de tomar el destino en sus manos.

¡Los veo en enero!

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA Derivados. Su correo electrónico es: [email protected]