Los ganadores de las bajas de Wall Street esta semana han sido los ETF inversos.

Los fondos cotizados en bolsa (ETF, por su sigla en inglés) como el PSQ, DOG y SH van por su mejor semana desde febrero.

Del cierre del viernes pasado a la fecha, el precio del PSQ —inverso al índice NASDAQ 100— ha escalado 4.78% a 33.76 dólares; el DOG —inverso al Promedio Industrial Dow Jones— ha avanzado 3.95% a 15.27 dólares, y el SH —inverso al S&P 500— ha subido 3.84%, a 30.31 dólares, en lo que va de la semana.

El impulso que han recibido estos instrumentos viene de la mano del anuncio de este jueves de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, sobre imponer aranceles a importaciones de productos chinos por hasta 60,000 millones de dólares.

Lo anterior se traduce en la antesala de una guerra comercial entre las dos economías más importantes del mundo.

De acuerdo con la Encuesta de Administradores de Fondos Global de Bank of America Merrill Lynch, de marzo, “la amenaza de una guerra comercial (30%) vuelve al primer lugar de la lista de riesgos citados por inversionistas, por primera vez desde enero del 2017, seguida por la inflación (23%) y una desaceleración del crecimiento mundial”.

A inicio de la semana, el escándalo de Facebook y Cambridge Analytica (mal uso de información de 50 millones de usuarios en Estados Unidos), agregó nerviosismo entre los inversionistas. Ello se sumó a la política monetaria de la eserva Federal y del rumbo que puede tomar los próximos meses.

Riesgo no es menor

El riesgo que se asume al comprar un ETF inverso no es menor.

“El riesgo es alto, ya que son muy volátiles y es muy fácil que quienes no tienen una estrategia puedan perder su capital rápidamente”, explicó Eugenio Gallegos, analista financiero y bursátil independiente.

Además, esta clase de instrumentos son buenos para hacer trading de corto plazo (por unos días), pero no para largo plazo, agregó Gallegos.

Un ETF inverso puede ayudar, si se tiene una estrategia, para la diversificación de un portafolio de inversión.

mario.calixto@eleconomista.mx