Qué tal, ya estamos de regreso. Buen día, buena tarde, buena vida, un placer saludarte en los tiempos que los relojes biológicos del mundo marcan que el hemisferio norte cuida de sus recién sembrados cultivos y el hemisferio sur levanta los frutos de la tierra. Muy romántico lo mío si te das cuenta y que sea así porque para los modos de hoy mucha cordialidad hace falta, ésa que fue exigida por nuestros padres desde siempre y que no hemos podido impregnar de la misma forma en nuestros hijos

¿Te deje pensando? Bueno, pues no abandones ese pensamiento y dale acción al verbo de intentar ser más cordial, no importando el nivel de intensidad en tu profesión.

Ya que hablamos de profesión, permíteme dar crónica de los tiempos de hoy y esa crónica se acompaña en todo momento de la palabra constante y esa palabra es volatilidad; ese cambio de amplio recorrido en un precio que nos muestra cierto grado de urgencias, carencias o necesidades múltiples.

Normalmente lo más elocuente es buscar una razón o explicación basada en fundamentales, sean elementos que afectan a la demanda o a la oferta y para hacer el transito sencillo, si regresamos al pensamiento de partida, el hemisferio norte está terminando de sembrar maíz y soya y el clima como te puedes imaginar es clave en el desarrollo de los cultivos.

Durante la semana pasada, el clima cambió de húmedo y templado a seco y cálido, y ese cambio tomó a varios especuladores con la mano fuera del mouse de su computadora, pues para cuando hicieron cuantas encontraron muy riesgoso el hecho de mantener casi 25 millones de toneladas equivalentes de maíz vendidas.

Es así, los especuladores del managed money tenían el equivalente de 25 millones de toneladas de maíz apostando a la caída de precios y cuando el clima cambia atentando contra su apuesta, lo más seguro es lo más amarrado y salieron en buena parte de ese tonelaje.

El viernes pasado la CFTC norteamericana informo que los especuladores del managed money habían reducido su exposición y que se encontraban vendidos sólo 17 millones de toneladas equivalentes en maíz, 17 millones son un montón lógicamente, pero lo que quiero destacar es que los precios de maíz en Chicago subieron y rompieron ese canal lateral que se había mantenido por muchas semanas.

Las gráficas se tornaron positivas y en esa ruta estábamos hasta que llegó el lunes. Con la llegada del lunes 12 de junio, lo único que cambió es lo que había cambiado anteriormente.

Sí, el clima. Los mapas climáticos hacen un agregado de lluvias en el medio oeste estadounidense para los próximos cinco u 11 días. Con 85% de cobertura teórica, el clima cambia de nuevo y este bendito lunes pasado lo que se había construido en los precios con varias sesiones se derrumbó muy fácil y rápidamente.

Seguimos sin rumbo en un mercado climático que afecta de cerca y de lejos al campo en el mundo entero. La subida de precios de la semana pasada trajo una invitación a vender y muchos agricultores así lo hicieron, para bien o para mal el midwest norteamericano aún tiene 35% de su cosecha vieja sin vender y la nueva ya está en proceso. Los argentinos están terminando de cosechar algo así como 40 millones de toneladas de maíz, el mar Negro tiene maíz y los brasileños tienen mucho maíz, también así que lo que le falta a uno le sobra al otro y eso es lo que es.

Mercado climático y el magneto de la volatilidad, estaremos en esta dirección sin orientación unas semanas más, al menos hasta que el maíz haga su reproducción y que con el producto determinemos qué tipo de producción veremos.

En esto de los maíces y la tecnología, me parece que el único momento crítico es ese justo de la reproducción. El polen no hace su trabajo con altas temperaturas y esos son los tiempos que tenemos que ver y entender.

Como sabes yo no soy agricultor, pero te siembro la duda y ante la duda, más seguro es lo que está más amarrado. Administra tus riesgos y no te quedes sólo leyendo mapas climáticos y viendo los precios pasar, la volatilidad es fenomenal cuando la sabes manejar... y para esa tarea, ¿estás en buenas manos?

Ánimo.

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