Las ganancias otorgadas por los bonos gubernamentales a tasa fija nominal (bonos M) se han extendido y representan un rally en el mercado que ya alcanza los dos meses consecutivos.

Las plusvalías conjuntas durante este periodo ascienden a 3.67%, siendo los bonos con plazo de vencimiento superior a 10 años parte larga de la curva de rendimientos los que registran el mayor avance efectivo de 6.66%, el cual comprende la revaluación de los títulos y el pago de sus intereses.

Este comportamiento contrasta de manera importante con las pérdidas que el mercado acumuló en los primeros dos meses del año; así, el desempeño de las últimas semanas ha permitido que los beneficios acumulados por los bonos M en circulación presenten un rendimiento efectivo promedio de 1.36%, que equivale a una tasa anualizada de 3.95 por ciento.

El buen desempeño de estos instrumentos en fechas recientes está sustentado por dos factores principales:

1) Los descensos registrados en las tasas de los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

2) La disminución de los pronósticos de inflación por parte del consenso de analistas del sector privado, entrevistados por el Banco de México en su encuesta de abril.

El descenso en las tasas de las notas y bonos del Tesoro de Estados Unidos se sustenta en la revisión a la baja de los pronósticos de crecimiento económico de la Reserva Federal (los cuales pasaron del rango 3.4%-3.9% estimado en enero a 3.1% - 3.3%) y por una mayor aversión al riesgo, tras el reporte de datos macroeconómicos con sesgo negativo en dicho país.

El avance de los treasuries también encontró su apoyo en la decisión del Banco Central Europeo de dejar inalterada su tasa de referencia en esta ocasión.

Con lo anterior, la tasa de la nota del Tesoro a 10 años finalizó la semana en 3.14%, que representa un nivel no observado desde diciembre del 2010 y un descenso semanal de 14 puntos base.

Por otro lado, los especialistas entrevistados en la Encuesta de Expectativas levantada por Banamex rebajaron su pronóstico de inflación para el mes, al esperar un crecimiento anual de 3.38 por ciento.

Asimismo, los especialistas del sector privado de la encuesta realizada en abril por Banxico disminuyeron sus expectativas de inflación para finales del año.

De este modo, el rebote de la inflación observado en abril para alcanzar una tasa de 3.36% no parece ser un motivo de preocupación para el mercado.

De hecho, el consenso parece tener una mejor perspectiva en cuanto a que el repunte en la inflación no será tan pronunciado como se anticipaba a principios de este año, de concretarse un menor crecimiento en la inflación, los bonos M podrían salir beneficiados.

Durante la semana, el peso registró presiones en el mercado cambiario que llevaron el tipo de cambio spot (mid) a 11.63 pesos por dólar, de manera discordante con el descenso en las tasas locales de interés y la importante acumulación de reservas internacionales; la divisa mexicana registró una fuerte depreciación semanal de 1.07% que redujo a 5.76% las ganancias acumuladas en el año frente al dólar.

El origen de la debilidad del peso durante la semana parece situarse en la volatilidad que presentaron los precios del petróleo en el contexto internacional.

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