Las pequeñas compañías suelen ser el mejor ejemplo en el que existe mucho valor sin explotar a costa de absorber una mayor volatilidad. Las llamadas small caps aparecen poco en los medios especializados y tienen una menor cobertura por parte de los expertos, por lo que invertir en ellas es sólo recomendable para personas pacientes y dispuestas a esperar a que sus papeles maduren y aporten mayores posibilidades de beneficios a largo plazo.

Estas firmas suelen tener tasas de expansión más elevadas, lo que hace que el inversionista esté dispuesto a pagar más por acciones con niveles de incremento de sus ventas y beneficios más elevados. El mercado sabe de esa apuesta, y por lo tanto mayor riesgo, merece ser recompensada: por eso, tienen una valuación más elevada.

Si se analiza la que posee el S&P 500 frente al S&P 600 se observa que las del segundo están más caras en relación a sus beneficios: su price-to-earnings (P/E) trailing es de 25.80 veces mientras que el consenso forward es de 18.30. Para las del primero, en cambio, son de 15.10 y 13.20, respectivamente.

Su valor se refleja a través de la capitalización bursátil, que muestra la cantidad de acciones emitidas a precio de mercado. Para esto, se toma tanto las que están en poder del grupo mayoritario como las de los inversores minoritarios y el capital que se mueve en la Bolsa, en el caso de que sea pública.

Existen muchas formas de invertir en esta clase de empresas. Una de las más utilizadas son los ETFs, ya que permiten una mayor diversificación y minimizar los riesgos implícitos en este tipo de papeles. Los dos más importantes son el Vanguard Small Cap ETF (VB) y el iShares Core S&P Small-Cap (IJR).

El primero es superior en cantidad de activos netos con 43,000 millones de dólares frente a los 13,800 millones del otro. Pero este no debería ser uno de los problemas para escoger en cuál colocar su dinero porque ambos cuentan con un volumen de operaciones muy elevado.

El Vanguard Small Cap está muy diversificado ya que sigue al índice CRSP US Small Cap tiene 1,432 empresas, en cambio, el iShares Core S&P Small-Cap busca emular al S&P Small Cap 600, que es el indicador más tradicional.

En cuanto a su valuación, la relación P/E trailing es en ambos casos de diecinueve años, aproximadamente, lo que resulta más alta que la del S&P 500 que cuenta con 16x, aunque engloba a 500 empresas de gran capitalización bursátil en la Bolsa de Nueva York.

Posicionarse en cualquiera de los dos implica una apuesta a las acciones estadounidenses más riesgosas que las tradicionales. En relación a su performance, el ratio de Sharpe es uno de los más confiables y seguidos ya que tiene en cuenta el rendimiento relativo a la tasa de riesgo, ajustado por su volatilidad, y el del Vanguard Small Cap es menor (0.96x) que la del iShares Core S&P Small-Cap (1.06x), aunque puede no repetirse en el futuro. Por lo tanto, quizás el primero esté más diversificado, pero el segundo es mejor en una relación ajustada riesgo/retorno.

Un aspecto a tener en cuenta es que las compañías de baja capitalización ofrecen menos dividendos ya que, de forma general, se asocian con una mayor capacidad de crecer. Por ejemplo: el retorno en este rubro del S&P 500 es del 1.88% mientras que el del S&P 600, de1.28 por ciento.

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