Boeing informó una pequeña ganancia ajustada en el tercer trimestre, ayudado por una aceleración de las entregas de sus aviones 737 MAX en un contexto de recuperación en el transporte aéreo global, pero la firma anotó cargos en sus programas 787 y Starliner.

Los 737 MAX y 787 Dreamliner son parte integral de la capacidad del fabricante estadounidense de aviones para recuperar miles de millones de dólares en ventas perdidas por la pandemia y superar un escándalo de seguridad causado por dos accidentes fatales.

Sobre el programa de aviones de fuselaje ancho 787, Boeing dijo que incurrió en costos anormales cercanos a los 1,000 millones de dólares, o 183 millones de dólares en el trimestre, por inspecciones y reparaciones de defectos estructurales incrustados en los aviones durante los últimos dos años, lo que confirma por primera vez cifras que Reuters reportó en febrero.

Boeing también anotó un cargo de 185 millones de dólares en su cápsula de astronauta Starliner, que se retrasó mucho tiempo y que está desarrollando bajo el Programa de Tripulación Comercial de la NASA, debido a demoras y reparaciones de válvulas de combustible atascadas que dejaron fuera de servicio la nave espacial después de su último intento de vuelo.

La compañía reportó un beneficio operativo estructural de 59 millones de dólares en el trimestre, en comparación con una pérdida de 754 millones de dólares del año anterior.

Los ingresos aumentaron a alrededor de 15,300 millones de dólares, impulsados por las entregas de 737 MAX y el crecimiento en la unidad de servicios ante la recuperación en el mercado de viajes aéreos.

Boeing indicó que actualmente estaba construyendo diecinueve aviones 737 MAX por mes, frente a los 16 del último trimestre.

También dijo que ha estado produciendo alrededor de dos jets mensuales en su fábrica de Carolina del Sur con planes de volver a un ritmo ya lento de cinco por mes en algún momento futuro.