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Beijing podrá vetar decisiones en banco asiático de inversiones

En su calidad de mayor contribuyente, China dispondrá de "derecho de veto" en las principales del futuro Banco Asiático de Desarrollo lanzado por inciativa suya.

En su calidad de mayor contribuyente, China dispondrá de hecho de "derecho de veto" en las principales decisiones del futuro Banco Asiático de Desarrollo lanzado por iniciativa suya, informó el martes el Wall Street Journal.

El Banco Asiático de Desarrollo en Infraestructuras (BADI), que cuenta con 57 miembros fundadores, estará operativo antes de fin de año y pretende contribuir a financiar trabajos de infraestructuras en Asia, donde escasean las inversiones.

Tras ser lanzado a bombo y platillo a finales de 2014, China logró sumar a numerosos países occidentales en el proyecto -entre ellos Francia, aunque no están ni Estados Unidos ni Japón- y había asegurado que no reclamaría ningún poder de veto en la organización.

Pero según el Wall Street Journal, que cita fuentes conocedoras del caso, la estructura de decisión en el seno de BADI ofrece a China "la última palabra" sobre la institución, lo que significa un poder de veto de hecho.

Beijing se ha comprometido a aportar 30,000 millones de dólares de los 100,000 millones del capital inicial del BADI, lo que le garantizará entre el el 25% y el 30% de los derechos de voto, "suficiente para bloquear las decisiones", asegura el WSJ, en referencia a los reglamentos -no publicados- de la institución.

La estructura del BADI, con sede en Beijing, estará supervisada por un consejo de administración no remunerado y permanente, afirma el diario.

Una fuente gubernamental alemana aseguró que el derecho de veto de China "no supone ningún problema".

Otra fuente cercana del caso, interrogada por la AFP, considera también que "es bastante problable que los chinos, por su peso en el capital, cuenten con una minoría de bloqueo", pero "los países no regionales también, siempre que voten juntos".

Washington ha manifestado sus reservas sobre el BADI, preocupado por los estándares de gobernanza, su rivalidad con las organizaciones existentes, así como el riesgo de que Beijing utilice esta infraestructura para sus propios intereses geopolíticos y económicos.

El BADI quiere convertirse en un contrapeso al control ejercido por Estados Unidos en el Banco Mundial y en el Banco Asiático de Desarrollo.

El nuevo banco, podría también beneficiar a las empresas chinas que buscan nuevos mercados.

frm

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