El mercado de bonos corporativos a largo plazo sigue padeciendo los efectos de la incertidumbre y volatilidad local.

Durante el tercer trimestre del año, el monto levantado por las empresas mexicanas en el mercado bursátil local cayó 42.3% si se compara con el segundo tercio del año.

Lo recaudado entre julio y septiembre pasado con la venta de bonos corporativos fue de 31,700 millones de pesos, frente a 54,998 millones de pesos del trimestre inmediato anterior.

Pero entre enero y marzo de este año, lo financiado apenas llegó a 20,956 millones de pesos, muestran datos del área de Deuda Corporativa de Banorte.

“Los primeros cuatro meses del año en cuestión de emisiones de deuda en la Bolsa estuvieron peor que flojos, pero ya estamos viendo una recuperación en el mercado de deuda corporativa de largo plazo”, dijo José Oriol Bosch, director general de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

Aunque especialistas afirman que la ventana del crédito comienza a abrirse, no esperan un boom en colocaciones, por lo menos en los próximos seis meses.

Entre enero y septiembre de este año, las empresas mexicanas han obtenido préstamos en la Bolsa de valores por un total de 107,654 millones de pesos, cantidad que se compara negativamente en 36.33% con los 169,087 millones de pesos de recaudación del mismo periodo del 2018, según datos de Banorte.

Lento cierre de año

“Esperamos un moderado dinamismo para este último trimestre del año en la emisión de deuda, aunque sí vemos un apetito por este tipo de instrumentos y también a los emisores con ganas de participar”, expuso Tania Abdul, directora de Deuda Corporativa de Banorte.

Las compañías mexicanas están acudiendo al mercado, aprovechando que la ventana de crédito empieza a abrirse, aunque no en la misma proporción que el año pasado, coincidieron los expertos.

Empresas como Alsea, la operadora de restaurantes bajo la marca Vips, Volaris, aerolínea de bajo costo, y Grupo México Transportes, la división ferroviaria del conglomerado Grupo México, han desfilado por este mercado.

“Ahora ya empieza a abrirse una ventana en la que muchos emisores están buscando emitir deuda. Los tiempos se aceleraron porque, a inicios de año, el mercado estaba cerrado y las colocaciones eran más de corto plazo”, explicó Jonathan Félix Gaxiola, director asociado en la calificadora de valores Verum.

Sigue la incertidumbre local

La incertidumbre en torno a las políticas públicas en México y el cambio de gobierno, así como la volatilidad generalizada en los mercados financieros alimentaron la cautela de las empresas y redujeron el apetito de los inversionistas, explicaron los especialistas.

Esta falta de certeza causó que algunas empresas frenaran sus inversiones y planes de crecimiento a largo plazo.

Las compañías acuden a este mercado para obtener recursos para financiar sus proyectos y planes de expansión, dijo el directivo de la BMV.

Dio cifras diferentes a las de Banorte, ya que mencionó que en los primeros nueve meses se han dado 150,000 millones de pesos de financiamiento con 70 emisiones diferentes; el año pasado fueron más de 255,00 millones de pesos con 109 colocaciones.

Los bonos corporativos son títulos de deuda que las empresas colocan en Bolsa, y a cambio pagan intereses a los compradores (inversionistas) de estos papeles durante un tiempo acordado, el cual varía y puede ser de tres, cinco, 10 o 30 años.

Las compañías han ofertado bonos en este año principalmente para refinanciar sus pasivos para tener un apalancamiento más barato y con ello mejorar los plazos y los costos de financiamiento.

“Vemos que los emisores van a seguir participando para refinanciarse. Los vencimientos del 2020 son muy grandes y esperamos que sigan participando las empresas tratando de cubrir estos financiamientos, pero no estamos esperando un dinamismo excepcional para el siguiente año”, mencionó Tania Abdul.

Los vencimientos de deuda de las compañías mexicanas, para los próximos 12 meses, ascienden a 102,705 millones de pesos, según estimaciones del área de Deuda Corporativa de Banorte.

Los expertos explicaron que, con las tasas de interés de referencia a la baja, la preferencia de los inversionistas ha cambiado hacia intereses fijos.

A principios de año, los réditos se ubicaban en 8.25%, y hoy están a niveles de 7.75%; analistas todavía apuestan a que la tasa podría cerrar en 7.25% para finales de este 2019.

Mercado sano

Félix Gaxiola dijo que sí hay apetito, pero por la incertidumbre macroeconómica los inversionistas son cautelosos y prefieren comprar papeles con alta calidad crediticia, como las notas “AAA” o “AA”.

Del mercado de deuda, 90% está invertido en emisiones con calificaciones “AA” o más, explicó Tania Abdul, quien tampoco ve riesgos de incumplimiento de las empresas a pesar de los fuertes vencimientos del 2020. “Puede haber riesgos focalizados, pero en general, es un mercado sano, con cumplimientos en orden”, consideró.

judith.santiago@eleconomista.mx