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El gaming representa hoy uno de los espacios más valiosos dentro de la economía: GGTech
El crecimiento del entorno digital, el acceso masivo a teléfonos inteligentes y la expansión de plataformas de streaming transformaron el gasto cotidiano del gaming de millones de mexicanos

Más allá del entretenimiento, el gaming representa hoy uno de los espacios más valiosos dentro de la economía de la atención.
En los últimos años la industria del gaming y los esports han logrado un impacto económico, tecnológico y cultural importante, siendo capaz de mover miles de millones de dólares y captar la atención de millones de consumidores.
En entrevista para El Economista, Juan Diego García Squetino, CEO para Américas GGTech, señaló que México es actualmente el mercado de videojuegos más grande de América Latina y uno de los más relevantes del mundo por su número de jugadores, con más de 70 millones de gamers activos: de los cuales 50.6% son hombres y 49.5% mujeres.
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“El grupo más numeroso tiene entre 25 y 34 años (representando el 29.9% de los jugadores), y según diferentes estudios, cerca del 85.6% de los jugadores realiza compras recurrentes en videojuegos, perteneciendo en su mayoría a la clase media con ingresos superiores a los 15,000 pesos mensuales y un alto nivel de estudios universitarios”, indica el directivo.
Asimismo, refiere que el jugador promedio ya no pertenece exclusivamente al ecosistema de consolas: hoy el consumo se distribuye entre móviles, PC, consolas y contenido digital relacionado con videojuegos, incluyendo streaming y creación de contenido.
Consumidores
El CEO para Américas GGTech explica que actualmente ya no importa solo lo que consume la gente, sino también lo que se construye alrededor de lo que consumen.
“Esta nueva era supone que el gaming móvil se ha convertido en el principal motor de crecimiento del sector gracias a su accesibilidad y a modelos gratuitos basados en microtransacciones. Esto también cambia la lógica del negocio: las empresas ya no compiten únicamente por vender videojuegos, sino por tiempo de atención, permanencia y participación dentro de comunidades digitales”.
García Squetino puntualiza que los esports reflejan una tendencia similar. Títulos como League of Legends, Valorant y Free Fire mantienen comunidades activas y una audiencia joven especialmente atractiva para las marcas y aunque los datos son elevados, la industria genera ingresos anuales superiores a los 2,300 millones de dólares y cuenta con una base de más de 76 millones de jugadores activos, impulsada principalmente por el juego móvil y el consumo de streaming.
“La profesionalización del sector sigue dependiendo en gran medida de patrocinios e inversión privada. Muchas organizaciones operan bajo modelos financieramente frágiles y la industria aún carece de estándares sólidos en temas como contratos, sostenibilidad laboral y formación de talento competitivo”.
Indica que para México el mayor desafío está en la producción ya que se consumen videojuegos a escala global, pero todavía está lejos de consolidarse como una potencia regional en desarrollo tecnológico y propiedad intelectual. Aunque existen estudios independientes como Lienzo o Halberd Studios, el país aún no desarrolla una industria de producción comparable con hubs internacionales como Canadá, Corea del Sur o Polonia.
“La diferencia no radica únicamente en talento, sino en estrategia industrial. En esos mercados los videojuegos forman parte de la economía digital y reciben incentivos, financiamiento y apoyo institucional. En México, la conversación pública todavía oscila entre el entusiasmo por el tamaño del mercado y narrativas que siguen asociando los videojuegos con pérdida de productividad o problemas sociales”, refiere.
“Más allá del entretenimiento, el gaming representa hoy uno de los espacios más valiosos dentro de la economía de la atención. Mientras los medios tradicionales pierden relevancia, los videojuegos ofrecen algo especialmente atractivo para las marcas: interacción prolongada y comunidades altamente comprometidas”.
Finalmente, el directivo señala que el potencial económico del gaming es indiscutible y hasta ahora el país ha demostrado ser un consumidor masivo de videojuegos. Por lo que el siguiente paso será demostrar que también puede convertirse en un creador relevante dentro de la economía digital global.



