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Eclipses en España inspiran nuevas rutas de viaje entre 2026 y 2028

España se prepara para una secuencia de eclipses que abre una nueva forma de viajar: con menos prisa, más contemplación y una conexión distinta con el territorio

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Oviedo, Bilbao, Santander y Zaragoza aparecen entre las ciudades desde donde el viaje por los eclipses también puede abrir paso a historia, arquitectura, mar y vida urbana. fotos:Cortesía

Patricia Ortega

A veces, un viaje comienza mucho antes de hacer una maleta. Empieza con una fecha, una imagen o una idea capaz de mover la imaginación. En España, esa llamada llegará desde el cielo. Entre 2026 y 2028, el país será escenario de dos eclipses totales y uno anular, una secuencia poco frecuente que no sólo interesa a la ciencia, sino también al viajero que busca experiencias con sentido, tiempo y territorio.

La singularidad de este ciclo no radica únicamente en su rareza astronómica. Su fuerza también está en la posibilidad de convertir cada eclipse en una ruta. No se trata sólo de acudir a un punto de observación y mirar hacia arriba. Se trata de elegir una ciudad, recorrer un paisaje, detenerse en un pueblo, dormir cerca de una sierra o junto al mar, y dejar que el viaje encuentre su propio ritmo alrededor de un fenómeno que transforma la luz y la percepción del entorno. Esa dimensión, más pausada y contemplativa, dialoga con una manera de viajar que hoy gana espacio: una en la que el destino no se consume con prisa, sino que se habita.

El cielo como punto de partida

El primero de estos hitos llegará el 12 de agosto de 2026, con un eclipse total al atardecer. España será el único país habitado desde donde podrá observarse con claridad la fase final de ese fenómeno. La franja de totalidad cruzará buena parte del norte peninsular y alcanzará ciudades y territorios como Oviedo, Santander, Bilbao y Zaragoza, entre otros puntos de hasta 13 comunidades autónomas. La escena promete una imagen poco común: el Sol descendiendo mientras la luz cambia de forma abrupta y el día parece detenerse unos minutos.

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BilbaoCortesía

Ese primer eclipse abre una posibilidad especialmente atractiva para el viajero. Al ocurrir en verano y al caer la tarde, permite imaginar trayectos que enlacen patrimonio, gastronomía y paisaje con la observación del cielo. Un mirador junto al Cantábrico, una caminata por el norte español, una noche en una ciudad histórica o una ruta de carretera hacia el interior pueden formar parte de una misma experiencia. La observación deja de ser un acto aislado y se vuelve motivo para permanecer más tiempo en el destino.

El eclipse del siglo mira al sur

El segundo gran momento llegará el 2 de agosto de 2027. Será también un eclipse total, pero esta vez su protagonismo se desplazará al sur de España. La franja de totalidad cruzará el Estrecho de Gibraltar y el mar de Alborán, con especial visibilidad en la costa de Cádiz, Málaga, Granada y Almería, además de Ceuta y Melilla. De acuerdo con la información oficial del proyecto Trío de Eclipses, este fenómeno ha sido considerado por la comunidad científica como el “eclipse del siglo” debido a su duración máxima, de hasta seis minutos. En algunos puntos del sur español, la totalidad superará los cuatro minutos.

Ese dato cambia por completo la escala de la experiencia. No será sólo un instante fugaz, sino una observación más prolongada, capaz de intensificar la expectativa y la memoria del viaje.

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SantanderCortesía

También cambiará el mapa emocional del recorrido. Si el eclipse de 2026 empuja hacia el norte y el interior, el de 2027 conduce al sur, al Mediterráneo, a las playas y a los pueblos blancos, a las ciudades donde la historia y la luz construyen otro relato. Viajar por ese eclipse puede ser, al mismo tiempo, una manera de volver a mirar Andalucía desde una perspectiva distinta.

Un cierre con anillo de fuego

El ciclo concluirá el 26 de enero de 2028 con un eclipse anular, conocido como “anillo de fuego”. En este fenómeno, la Luna no cubre por completo el disco solar y deja visible un aro luminoso. La franja de anularidad atravesará la península de suroeste a noreste, desde Andalucía hasta Cataluña, y ofrecerá una última razón para organizar un viaje alrededor del cielo.

Lo que España pone sobre la mesa no es sólo una sucesión de fechas astronómicas. Es una invitación a mirar el territorio de otra manera. Acudir por un eclipse puede significar conocer Oviedo, pasear por Bilbao, detenerse frente al mar en Santander o abrir una ruta urbana y cultural en Zaragoza. Puede significar también reservar con anticipación, elegir bien el horizonte y comprender que, a veces, la mejor forma de conocer un país es hacerlo en el momento en que su paisaje cambia de luz.

Patricia Ortega

Coordinadora de Operación Editorial de Suplementos y Ediciones Especiales de El Economista. Licenciada en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Estudió una especialización en Periodismo Económico en la Universidad de Miami, auspiciada por la Fundación Reuters. Ganadora del premio por la "destacada cobertura en finanzas verdes", entregado por la BMV y el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes. Ha sido analista de mercados, editora de finanzas y creadora de ranking de negocios, responsabilidad social y mercados, y ha trabajado en la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas, Reforma, Excélsior, Mundo Ejecutivo, Expansión, Fortuna, Infosel y Economática.

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