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Ganaderos de Texas chocan con Trump por aumento de importaciones de carne
La Casa Blanca amplió temporalmente la cuota de importación para contener los precios, pero productores advierten que la medida puede perjudicar la recuperación del hato estadounidense

Ganaderos cuestionan estrategia de Trump
Amanece en las praderas de Texas. Un rebaño de vacas Hereford pasta sin perturbaciones. Los ganaderos, en cambio, expresan preocupación por la política de importación de carne del presidente Donald Trump, una medida que genera malestar entre un sector tradicionalmente cercano al mandatario de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
El sector vacuno de Estados Unidos atraviesa su peor crisis en más de siete décadas. Las sequías de los últimos tres años, las dificultades para recuperar el hato y el aumento en el precio de los combustibles han contribuido a que la población de ganado se encuentre en su nivel más bajo en 75 años.
La situación en las praderas se ha trasladado a las tiendas, donde los consumidores enfrentan elevados precios de la carne.
Para intentar contenerlos, Trump autorizó temporalmente la importación de 300,000 toneladas métricas adicionales de recortes magros de carne de res dentro de la cuota con arancel reducido. La medida comenzó a aplicarse el 1 de septiembre y estará vigente durante 90 días.
Sin embargo, la decisión ha generado inconformidad entre algunos de sus más firmes partidarios.
"El presidente Trump, a quien apoyo plenamente, decidió que necesitábamos importar carne molida, con lo cual no estoy de acuerdo", dijo a la AFP Sid Miller, comisionado de Agricultura de Texas, a quien el propio mandatario ha considerado un "guerrero" de su movimiento MAGA.
"Eso no aumenta el ganado e incrementa nuestro déficit comercial agrícola. Esa compra equivale a un millón y medio de vacas", explicó Miller mientras arreaba un rebaño de terneros en su rancho de Stephenville.
El gobierno sostiene que la medida busca contener los precios mientras los productores estadounidenses recuperan el hato ganadero, un proceso que el sector advierte que podría tomar años.
Miller considera que, ante el aumento de las importaciones, los rancheros "van a vender sus terneros lo más rápido que puedan antes de que el mercado se desplome". También cuestiona que la medida vaya a reducir el precio de otros cortes consumidos por los estadounidenses
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La inconformidad surge a pocas semanas de las elecciones legislativas de noviembre, en las que el costo de vida se mantiene entre los asuntos de atención para los votantes.
En 2024, Trump obtuvo 77.7% de los votos en 444 condados dependientes del sector agropecuario, de acuerdo con la publicación especializada Investigate Midwest.
"Los ganaderos somos grandes partidarios de Trump", afirmó Miller, aunque consideró que las elecciones de noviembre serán "más reñidas que nunca".
Aunque los republicanos "hemos tenido todos los cargos estatales en Texas durante 30 años, vamos a perder algunos", sostuvo Miller, quien señaló que el problema de la carne, el aumento del precio de los combustibles y la proliferación de centros de datos en la zona "ha decepcionado a muchos ganaderos".
"Si bien agradecemos el apoyo de la administración Trump a los ganaderos (...) aumentar las importaciones de carne de res no es la solución a los altos precios", sino recuperar el hato, señaló en un comunicado la Asociación de Ganaderos de Texas y el Suroeste.
Para Bill Bullard, director ejecutivo de la organización de productores R-CALF USA, "las importaciones reducen nuestras oportunidades de producción nacional. Como resultado, disminuyen la demanda de ganado local y, por lo tanto, el precio del ganado".
Aunque su organización es apartidista, Bullard consideró que Trump adoptó una "mala política".
Miller, crítico de la política agraria del expresidente demócrata Joe Biden, también cuestionó la decisión de Trump de restringir la importación de ganado vivo procedente de México para contener el gusano barrenador.
"Normalmente recibimos 1.5 millones de cabezas cada año de México. Comen nuestro pasto y nuestro maíz, van a nuestros corrales de engorde, viajan en nuestros camiones. Nuestra mano de obra los procesa. Eso ha estado cerrado desde mayo de 2025", explicó.
"Ya tuvimos brotes de gusano barrenador en los años 60, 70 y 80 y nunca cerramos la frontera. Hay protocolos que impiden que ingrese ganado infectado", agregó.
El gobierno inició una reapertura gradual de algunos puntos de entrada de ganado en la frontera sur, mientras mantiene medidas para evitar la propagación del gusano barrenador.
Pese a los problemas de oferta, la demanda de carne se mantiene sólida en Estados Unidos. En Texas, principal estado productor de ganado del país, los consumidores ya resienten el incremento de los precios.
"Un buen ojo de bife está a 19.99 dólares la libra (450 gramos), y un bife de chorizo, a 17.99. Antes del aumento de la inflación, hacia 2022, se podían conseguir a 10 u 11 dólares. Es bastante drástico", afirmó Mark Jeter mientras esperaba su plato en un restaurante de Stephenville



