Entrevista a César Alonso, diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela.

Con la voz quebrada por el torrente de emociones que vivió durante la interminable jornada el diputado César Alonso, perteneciente al partido Un Nuevo Tiempo, detalla a El Economista la nueva situación que vive Venezuela a partir de dos decisiones torales: el juramento de Juan Guaidó como mandatario y el reconocimiento que hicieron sobre su puesto Estados Unidos y una mayoría de países latinoamericanos.

—México no se une a una amplia mayoría de países latinoamericanos en el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente de Venezuela.

—Es una gran tristeza para el pueblo venezolano, para los que estamos oprimidos y perseguidos por el régimen de Maduro que el presidente López Obrador reconozca al que hoy usurpa de facto la presidencia de la República. Estoy seguro que si el presidente de México tuviese claridad de lo que está pasando aquí en Venezuela, o de que sus asesores se lo dijesen, tal vez su posición sería distinta.

—México dio un giro respecto a la anterior administración.

—Siempre hemos sido respetuosos con México, el cual tiene derecho a apegarse a sus principios de autodeterminación. Desafortunadamente hay un posicionamiento que no quisiéramos tener. Enrique Peña Nieto era distinto, tenía una posición clara contra el régimen de un dictador.

—Maduro está herido. No sabemos si de muerte política, pero está herido. ¿Cómo será su respuesta en contra de ustedes, los diputados y en contra de Juan Guaidó?

—Nos va a barrer, nos va a aniquilar. Tememos por nuestras vidas, pero si a través de Juan Guaidó se puede restablecer la democracia en el país, vale la pena. Ante el reconocimiento (de la Asamblea Nacional) de Juan Guaidó como presidente, seguramente habrá un persecución de líderes opositores y habrá presos políticos. En estos momentos Maduro está evaluando profundamente qué puede hacer.

—El reconocimiento de Estados Unidos a Juan Guaidó como presidente va a reconfigurar la geopolítica continental. ¿Cómo se siente ante la decisión de Donald Trump?

—Para nosotros significa mucho que el gobierno de Estados Unidos reconozca a Juan Guaidó como presidente interino porque es un aval para la lucha venezolana y (Estados Unidos) es un país con el cual hay un intercambio comercial muy importante. Estados Unidos puede romper la relación comercial con Maduro y esos recursos ya no irían al bolsillo de Maduro.

—México, España, Holanda y Portugal apelan al diálogo entre Maduro y la oposición.

—Con Maduro, el diálogo es una palabra muy inocente.

—¿Existe la suficiente unión entre los partidos políticos que conforman la Asamblea Nacional, la llamada Mesa de Unidad Democrática?

—No hay temor a que la oposición se diluya, los políticos sabemos que siempre hay una segunda oportunidad. En estos momentos se está definiendo el futuro de Venezuela y si el pueblo de Venezuela se mantiene firme ante las decisiones como las de hoy (miércoles), en el rescate y apego a nuestra democracia, yo veo oportunidades.

—Maduro se sostiene gracias al apoyo del Ejército. Existen fisuras entre las Fuerzas Armadas, pero la cúpula lo protege.

—¡Aquí en Venezuela hay más de 3,000 generales! Los cuales están cómodos; Maduro les da todo lo necesario para que estén bien con tal de que permitan y avalen a este régimen para que se mantenga y se perpetúe.

—Maduro desconoce a la Asamblea Nacional. ¿Ustedes reciben sueldo?

—Tenemos una Asamblea Nacional sin ningún tipo de recursos; los diputados no recibimos ningún tipo de pago, ni siquiera viáticos para funcionar.

—¿De qué viven?

—Vivimos al día como cualquier ciudadano venezolano. Nuestros familiares nos ayudan. En mi caso tengo un hermano que tiene un negocio. Él me ayuda.

La hiperinflación sigue golpeando los bolsillos de los venezolanos, el envío de remesas ya no es suficiente. Faltan medicamentos.