Viena. El ministro de Relaciones Exteriores austriaco, Alexander Schallenberg, afirmó el día de ayer que tenía un "enorme reto" por delante después de que el canciller Sebastian Kurz renunciara el sábado y lo nombrara como su sucesor al frente del gobierno.

Schallenberg, de 52 años, se reunió el día de ayer con el presidente austriaco, Alexander Van der Bellen, después de hablar con el vicecanciller Werner Kogler, de los Verdes.

Kurz, que a sus 35 años es uno de los mandatarios más jóvenes de Europa, anunció el sábado por la noche que dejaba el cargo de canciller, a raíz de la apertura de una investigación contra él.

El excanciller es sospechoso de haber utilizado fondos gubernamentales para asegurarse un tratamiento mediático favorable.

Según la fiscalía, entre 2016 y 2018 se publicaron artículos elogiosos y sondeos favorables a Kurz a cambio de la compra de un espacio publicitario por parte del Ministerio de Hacienda, en aquel momento en manos de los conservadores.

El miércoles, la fiscalía anunció que Kurz y otros nueve sospechosos, así como tres organizaciones, están siendo investigados por diversos delitos relacionados con este caso, tras una serie de registros realizados, en particular en la sede del ÖVP.

Kurz negó cualquier irregularidad y el sábado reiteró que las acusaciones contra él eran "falsas", que intentaría aclarar el asunto y que seguirá al frente de su partido. También mantendrá su acta de diputado.