El Senado dominado por los republicanos confirmó este lunes a la jueza conservadora que el presidente Donald Trump propuso para la Corte Suprema, una victoria para el mandatario a ocho días de las elecciones en Estados Unidos.

El Senado votó por 52 votos a favor y 48 en contra la nominación de la jueza Amy Coney Barrett que va cimentar la mayoría que tienen los conservadores en el alto tribunal, que ahora será de seis contra tres.

Trump celebró la entrada de Barrett a Corte Suprema y lo consideró como un "día trascendental para Estados Unidos".

Barrett reemplazará a la liberal Ruth Bader Ginsburg, quien murió a los 87 años de edad el pasado 18 de septiembre. 

La jueza conservadora se convierte así en la quinta mujer en ocupar un asiento en el máximo ente judicial de Estados Unidos y extenderá su mayoría conservadora a 6-3.

"Es un día trascendental para Estados Unidos, para la constitución estadounidense y para un estado de derecho justo e imparcial", dijo el mandatario estadounidense durante la toma de juramento de la magistrada en el jardín de la Casa Blanca.

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El nombramiento congracia a Trump con los votantes de la derecha religiosa y cimienta una estrategia que ha implicado la nominación de más de 200 jueces conservadores en todo el sistema judicial federal durante su mandato.

"Ella va a estar ahí mucho tiempo", había dicho el mandatario antes de la nominación, celebrando la edad de Barrett (48 años) ante una multitud en Lititz, en uno de los tres mítines previstos este lunes en Pensilvania, un estado clave en las elecciones del 3 de noviembre.

El proceso en el Senado se dio en un enconado debate en el que los demócratas se oponían a la voluntad del presidente de llevar adelante una nominación para un cargo vitalicio tan cerca de las elecciones, pero en minoría en la Cámara Alta asistieron imponentes al nombramiento.

El jefe de la minoría demócrata, Chuck Schumer denunció "hipocresía" y afirmó que la jueza no fue elegida por sus credenciales, sino por sus creencias "de derecha radical".

Pero del lado de los republicanos, todo fueron halagos. El poderoso senador Lindsey Graham celebró un día "histórico" y el jefe de la bancada, Mitch McConnell, enalteció las "brillantes" credenciales de Barrett.

"Peor presidente"

El triunfo del nombramiento está empañado, sin embargo, por un deterioro de la crisis sanitaria en el país, que sigue impactando en la campaña de reelección de Trump.

El candidato demócrata, Joe Biden, continúa acusando al mandatario republicano de darse por vencido ante un virus que ha matado a más de 225,000 estadounidenses e infectado a más de 8.6 millones, incluidos casi 90.000 el sábado, un récord.

"Donald Trump es el peor presidente posible para liderar el país durante una pandemia", dijo el lunes en una visita sorpresa a Chester, en Pensilvania.

En su recorrido por Pensilvania, Trump negó haber capitulado ante el virus. "Definitivamente estamos pasando la página", aseguró a periodistas.

Pese a la emergencia, las expectativas de que el Congreso apruebe un nuevo paquete de estímulo a una economía devastada por la pandemia se desvanecen y la Bolsa de Nueva York cerró con pérdidas de 2.3 por ciento.

El domingo, las declaraciones del jefe de gabinete de la Casa Blanca reforzaron la estrategia del gobierno frente al virus.

"No vamos a controlar la pandemia. Vamos a controlar el hecho de recibir vacunas, tratamientos y otras mitigaciones", dijo Mark Meadows en CNN.

Estos comentarios recibieron un llamado de atención del jefe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, que advirtió que es "peligroso" abandonar la estrategia de intentar erradicar el virus.

"Deshechas"

A pesar de los esfuerzos de Trump por recuperar terreno, la confianza parece estar erosionándose entre los republicanos.

McConnell, uno de sus más fuertes aliados, advirtió del riesgo de una derrota en la Casa Blanca y el Congreso.

"Muchas de las cosas que hemos hecho en los últimos cuatro años van a quedar deshechas más temprano que tarde tras la próxima elección", dijo.

"Pero sobre este punto, no van a poder hacer nada durante mucho tiempo", agregó, en alusión a la Corte Suprema, cuyos miembros son nombrados de por vida.

Barrett podría participar en su primera audiencia a partir del 2 de noviembre, la víspera de las elecciones presidenciales. Por lo tanto, teóricamente actuará en caso de que se examinen posibles apelaciones contra los resultados de la votación.

La Corte Suprema decide en Estados Unidos sobre los debates sociales más espinosos, desde el aborto hasta el porte de armas pasando por los derechos de las minorías sexuales. Durante la audiencia de confirmación, la jueza Barrett se cuidó de no revelar sus puntos de vista sobre estos temas polémicos.

kg