San Francisco. Estados Unidos tomó el control de tres sedes diplomáticas rusas en el país después de confirmar que los rusos habían cumplido con la orden del gobierno del presidente Trump de retirar a su personal en un plazo de dos días.

Mientras el Kremlin se quejaba acaloradamente y acusaba a Washington de tácticas de intimidación, Estados Unidos rechazaba las afirmaciones de Rusia de que funcionarios estadounidenses habían amenazado con derribar la puerta de entrada de uno de los recintos y que el FBI estaba despejando las instalaciones .

Rusia se puso furiosa por la orden de que cerrara su consulado en San Francisco y unas oficinas comerciales en Washington y Nueva York, medidas que Estados Unidos adoptó en represalia por la decisión de Moscú el mes pasado de obligar a Washington a que redujera a 445 empleados su personal diplomático en Rusia.

Moscú ha acusado a Estados Unidos de violar la ley internacional al ordenar el cierre de las sedes, un cargo que el gobierno estadounidense ha rechazado.

No hubo declaraciones adicionales de Estados Unidos sobre si el FBI participó en las inspecciones.

El viernes los vecinos del consulado de Rusia en San Francisco vieron alarmados como la chimenea de la delegación diplomática expulsaba un misterioso humo negro en plena canícula. No tardaron en llamar a los bomberos, que se acercaron raudos al lugar.

No se había prendido fuego al edificio sino que, como dijo Lindy Talamadge, vocera de los equipos contraincendios, los empleados debían de estar quemando objetos no identificados, se supone que numerosos documentos confidenciales.