Los audios de conversaciones telefónicas que fueron intervenidas y que forman parte de la denuncia de un fiscal que acusó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de pactar con Irán la impunidad de terroristas, fueron difundidos hoy en medios locales.

Jorge Lanata, uno de los principales periodistas opositores de este país, transmitió en exclusiva en su programa de radio cinco charlas entre el dirigente social Luis D’Elía y el presunto espía iraní Alejandro "Yussuf" Khalil.

Las llamadas cobran especial relevancia cinco días después que fuera encontrado muerto Alberto Nisman, el fiscal que investigaba el ataque terrorista sufrido en 1995 en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) y que denunció a Fernández de Kirchner.

En las conversaciones queda clara la cercanía entre Khalil y D’Elía, un dirigente social y exdiputado oficialista conocido por defender a Irán y protagonizar polémicas públicas de manera permanente.

Según la denuncia de Nisman, ambos ejercieron una especie de diplomacia paralela para que se anularan los pedidos de captura internacional en contra de los iraníes acusados del atentado en la AMIA, maniobra cuya principal responsable sería Fernández de Kirchner.

Sin embargo, las escuchas difundidas hasta ahora no demuestran una intención explícita del gobierno argentino por exonerar a los iraníes, además de que Interpol ya declaró que jamás hubo ni siquiera una sugerencia en ese sentido, así que los pedidos de captura se mantuvieron.

El primer audio data de noviembre de 2012, un par de meses antes de que Argentina e Irán firmaran un Memorando de Entendimiento a través del cual se permitiría que los iraníes acusados declararan ante un juez argentino, pero en Teherán.

En esa conversación, D’Elía le dice a Khalil que no irá a una marcha en apoyo a Palestina porque yo tengo que hacer el juego de la Rosada (el gobierno), tengo orden de no ir, soy un soldado .

El Memorando se firmó el 27 de enero de 2013 día en el que D’Elía habla con Khalil y se muestra exultante por el hecho de que se haya firmado esto el día de mi cumpleaños, es el mejor regalo del mundo (...) para nosotros es un éxito político increíble .

Otra llamada entre ambos en el mismo día es aprovechada por D’Elía para informarle a Khalil que el entonces secretario general de la Presidencia, Óscar Parrilli, le pidió que mantenga un perfil bajo en torno al acuerdo Argentina-Irán, sugerencia que también le hace el supuesto espía iraní.

Dos semanas más tarde, el 10 de marzo de 2013, Khalil llama a D’Elía para advertirle que hay preocupación del gobierno de Irán porque Interpol no ha eliminado las órdenes de captura.

"Queda entre nosotros, pero hay un poquito de desazón, no sé por qué (...) no gustó algunas palabras que dijeron, me parece que el ruso este de mierda (en referencia al canciller Héctor Timerman) se mandó alguna", dice Khalil en referencia a una supuesto compromiso que habría firmado el funcionario.

El 25 de septiembre de 2013, D'Elía llama a Khalil y le dice que está en la Casa Rosada y tiene que transmitirle un mensaje urgente al gobierno de Irán, aunque no aclara a qué se refiere.

El peor escándalo del kirchnerismo

El escándalo político más grave de los últimos años en Argentina comenzó con una denuncia de impunidad y terminó con una muerte, en un caso en el que quedaron envueltos funcionarios, espías, Estados Unidos, Irán, Israel y la Interpol.

Los protagonistas de una trama que conmueve a la sociedad son la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el fiscal Alberto Nisman, quien la acusó de pactar con Irán la impunidad de los terroristas implicados en el atentado sufrido en 1994 en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).

El 12 de enero, Nisman volvió repentinamente de sus vacaciones en Europa, y dos días después denunció ante el juez Ariel Lijo, en un escrito de 289 páginas, a la presidenta, al canciller Héctor Timerman y a los líderes sociales Luis D’Elía y Fernando Esteche.

La acusación en sí misma desató un debate nacional por la supuesta diplomacia paralela en la que, según Nisman, participaron D’Elía y Esteche para negociar con el presunto espía iraní Alejandro Khalil en nombre del gobierno argentino.

Fernández de Kirchner y los funcionarios de su gobierno advirtieron que la denuncia no tenía pruebas y sólo respondía a una revancha de espías, en medio de la limpia que el gobierno está intentando hacer en la Secretaría de Inteligencia.

La discusión cambió de eje el pasado lunes, cuando Nisman, quien tenía una cercana relación con el desplazado espía Antonio Stiusso, fue encontrado muerto en su departamento, solo, con las puertas cerradas por dentro, tirado en el baño en un charco de sangre y con una pistola al lado.

Hasta entonces, la crisis más grave del kirchnerismo había sido el conflicto con las patronales agropecuarias que estalló en 2008 por una reforma impositiva que no prosperó después de meses de tensión en los que incluso se especuló con la renuncia de Fernández de Kirchner.

Pero la muerte de Nisman revivió la sombra de impunidad que ha cubierto otros crímenes políticos y conmocionó a los argentinos, tanto a los que responsabilizaron al gobierno, como a los que creen que la presidenta es víctima de un complot, como ella misma denunció la víspera.

Por ahora, la confusión es el sello de una muerte que aún no se ha determinado si fue suicidio o asesinato, pero en la que aparecen manchas por todos lados, incluso de la víctima.

Cables de WikiLeaks revelaron que Nisman, designado fiscal de la causa AMIA en 2004, respondía a las indicaciones de la embajada de Estados Unidos, a donde solía acudir para consultar directivas, informar sobre la investigación o disculparse por no colaborar de manera suficiente.

Por eso no es extraño que la embajada haya manifestado su profundo pesar en un comunicado, y ofrecido colaboración para investigar la muerte del fiscal, quien, se descubrió este viernes, utilizaba un lujoso vehículo que estaba a nombre de una empresa estadunidense de espionaje.

La Interpol se sumó al debate con Nisman todavía vivo, ya que el pasado fin de semana el ex secretario general de esta organización, Ronald Noble, desmintió al fiscal y aseguró que el gobierno argentino jamás insinuó siquiera la posibilidad de levantar las órdenes de captura en contra de los iraníes.

Israel también lamentó la muerte de Nisman, mientras la comunidad judía en Argentina, que es la más grande de América Latina, lo identificó como la víctima 86 del atentado a la AMIA y advirtió que, pese a los casi 21 años transcurridos desde ese 18 de julio en que estalló la bomba, seguirán buscando la verdad y exigiendo justicia.

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