Roma. El primer ministro italiano Mario Draghi calificó el día de ayer 8 de abril, al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, de "dictador", al condenar el desaire cometido contra la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante un encuentro en ese país.

"Me molestó la humillación que tuvo que soportar la presidenta de la Comisión Europea, llamésmolos por lo que son, dictadores", aseguró Draghi durante una rueda de prensa en Roma.

El desaire, bautizado como "Sofagate", que se convirtió en una polémica y en un incidente diplomático, se puede ver al mandatario turco, recibir a Von der Leyen, jefa del ejecutivo de la UE, sin un sillón reservado, mientras Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, ocupa el suyo frente a la respectiva bandera.

"No comparto en absoluto el comportamiento del presidente turco hacia la presidente de la comisión (...) no fue una conducta adecuada", aseguró Draghi.

Es "uno de esos dictadores con los que necesitamos colaborar (...) hay que ser franco y manifestar la propia diferencia de visión, de opinión, de comportamiento, de visión de la sociedad, pero también hay que estar dispuesto a colaborar para cooperar por el propio interés del país", explicó.

Por su parte, Turquía se defendió el día de ayer de las acusaciones en su contra por su grave “error” en el protocolo.

"Las solicitudes de la UE fueron respetadas. Esto quiere decir que la disposición de los asientos se hizo siguiendo sus peticiones", dijo el ministro turco de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, en una rueda de prensa. Una explicación poco clara porque asume que la UE no pidió un sillón para la presidenta de la Comisión Europea.

"Las acusaciones contra Turquía son injustas. Turquía es un Estado muy arraigado y no es la primera vez que recibimos a dignatarios extranjeros", agregó.

Pedidos de audiencia

El eurodiputado Manfred Weber, líder del mayoritario bloque conservador en el Parlamento Europeo, pidió el día de ayer una reunión del legislativo con los dos líderes, por considerar que la visita "se tradujo en un símbolo de desunión".

De igual forma, la eurodiputada española Iratxe García, jefa del bloque parlamentario de los Socialistas y Demócratas, pidió que se convoque a Michel y Von der Leyen a una sesión del Parlamento para "aclarar lo sucedido y (discutir) cómo respetar las instituciones europeas".

Para el ministro francés de Asuntos Europeos, Clément Beaune, las imágenes de lo ocurrido en Ankara "duelen".

"Aún percibiendo la naturaleza lamentable de la situación, hemos escogido no agravarla con un incidente público", escribió Charles Michel.