Managua. “Señor presidente, la represión violenta, la agresión verbal mediática, las detenciones arbitrarias no es la solución a la crisis que vive el país, sino más bien es el medio para agravarla aún más. Nicaragua no es la misma antes del 18 de abril, presidente entienda, la gente quiere que se vaya”. El gobernante Daniel Ortega escucha detenidamente. No comenta nada a las palabras del Obispo Auxiliar de Managua, Silvio Báez, durante el encuentro del pasado 7 de junio.

Después de vencido el plazo de dos días, que pidió el mandatario para enviar por escrito una respuesta a los obispos sobre una propuesta de democratización, Monseñor Báez  revela alguno de los detalles de la reunión, descrita por el cardenal Leopoldo Brenes como llena de serenidad en el comunicado que leyeron los religiosos.

El periódico La Prensa reveló las palabras de Báez.

El país esperaba el resultado de aquella reunión, después de meses de la represión iniciada en abril, que ha dejado al menos 127 muertos según los organismos de derechos humanos. La falta de disposición de Ortega a responder, ordenando el cese de la represión, hizo que Báez le dijera que ahondaba con su actitud la gravedad de la crisis.

Y mientras tanto, el caos

El caos en Nicaragua alcanzó a la capital con bloqueo de calles, tiroteos y detonaciones de morteros, mientras el presidente Daniel Ortega se mantiene en silencio sobre una salida negociada a la crisis propuesta por obispos.

El gobierno lanzó una ofensiva entre el domingo y la madrugada del lunes para levantar los bloqueos de vías, llamados tranques, con ataques de grupos de civiles armados junto a policías antimotines, denunciaron manifestantes.

La capital estaba semiparalizada por falta de transporte y el temor de ciudadanos a quedar atrapados en el fuego cruzado en los tranques.

Unos 6,000 camiones de carga pesada de comercio internacional centroamericano se encuentraban varados, producto de más de 70 bloqueos levantados en diferentes partes del país.

De acuerdo con la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES), si el problema se mantiene hasta finales de julio, la economía dejaría de percibir 404 millones de dólares, lo cual impactaría en el crecimiento del Producto Interno Bruto en 3.2%. En ese caso se registraría un crecimiento anual de 1.7%, comparado con 4.9% en 2017.

No se ve con claridad la salida del problema. El presidente Ortega se niega a mostrar una ruta crítica electoral.