El tiempo maltrata a los Presidentes. Fotos de Barack Obama en el 2009 parecen haber sido tomadas mucho antes. Ahora, su cara tiene arrugas y patas de gallo, mientras que su cabello se ha vuelto blanco. "Si uno ve las fotografías de cuando son inaugurados y las de cuatro años más tarde, son visiblemente más viejos. Es como si se hubieran subido a una máquina del tiempo y viajaran rápidamente ocho años en el lapso de cuatro años", comentó Connie Mariano, médico de la Casa Blanca de 1992 al 2001.

Los Presidentes enfrentan un estrés continuo e inconmesurable. "Es evidente al cabo de un mandato. Es un buen estudio del estrés crónico en la salud general de una persona", expuso Ronan Factora, médico especializado en medicina geriátrica de la Clínica Cleveland.

Los cambios en la piel o el cabello son graduales, indicó. "Si alguien experimenta un evento estresante, nada ocurrirá de manera inmediata."

Nada visible, al menos. Dentro del cuerpo, la hipófisis sacude a la cápsula suprarrenal, justo encima de los riñones. Las hormonas empiezan su recorrido. La adrenalina incrementa el ritmo cardíaco y la presión arterial. El cortisol, otra hormona de la misma glándula, causa inflamación y prepara al cuerpo para convertir los azúcares en energía.

"No es natural que la gente está crónicamente expuesta a estos niveles de estrés", manifestó Sherita Golden, médico de la Escuela Médica de Salud Pública Bloomberg, Johns Hopkins. El cortisol afecta el sistema circulatorio, al maltratar las paredes arteriales. La hormona también adelgaza la piel, provoca pérdida muscular y hace que los huesos pierdan masa. El sistema inmunológico se debilita y los virus que causan los resfriados y los dolores que los acompañan se arraigan en el cuerpo. El sueño se vuelve intermitente.

"La habilidad cognitiva se desacelera, uno se puede sentir más deprimido y la capacidad de concentración disminuye. Y de ahí, se incrementa en una reacción en cadena.", afirmó Factora.

LA ÚNICA CURA CONOCIDA

Sólo existe un tratamiento conocido: el ejercicio. "Es el mejor beneficio que un médico puede recomendar. No existe un medicamento que puede otorgar tantos beneficios como lo hace el ejercicio", indicó Factora.

Obama es un demonio para hacer ejercicio. En entrenamientos que duran horas, ha sido conocido por hacer uso excesivo de las caminadoras, de entrenar peso con brazos y piernas, de incrementar su velocidad con ejercicios de "plyos" o pliometría -ejercicios que implican movimientos explosivos-. También lanza balones de fútbol, juega baloncesto y golpea bolas de golf.

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