Berlín. Los líderes de la Unión Europea (UE) advirtieron que Hungría no debería cruzar la línea roja mientras que el embajador de Estados Unidos dijo que para él era una prioridad.

Al final, no hubo nada que impidiera que el primer ministro Viktor Orban ordenara la salida del país a la Universidad de Europa Central, cuyo principal impulsor económico es George Soros.

La universidad, establecida hace un cuarto de siglo para educar a una nueva generación de líderes y académicos después del colapso del telón de acero, se convirtió el lunes en la primera universidad en ser expulsada de una nación de la Unión Europea.

La expulsión es una prueba de la autocracia que vive Hungría.

También reflejaba cierta debilidad de Occidente, que no ha logrado recolectar la suficiente fuerza para enfrentar a Orban. El líder húngaro no ha ocultado que quiere anular el orden liberal desde dentro y remplazarlo con un sistema más parecido al despotismo iliberal de Rusia o China.

“El desalojo arbitrario de una universidad de renombre es una violación flagrante de la libertad académica”, indicó la institución educativa. “Es un día oscuro para Europa y un día oscuro para Hungría”.

El rector de la universidad Michael Ignatieff expuso que a pesar de “muchas declaraciones y expresiones de apoyo” por parte de los líderes de Estados Unidos y de la UE, Occidente finalmente no tenía dientes para defender sus principios.