Londres. El pasado lunes, a tan sólo siete semanas de que se consume el Brexit, el gobernante Partido Conservador de Reino Unido se vio obligado a mantener tensas negociaciones para intentar encontrar la salida al laberinto en el que se ha convertido el acuerdo pactado con la Unión Europea.

Uno de los temas de discusión fue sobre la decisión que tomó Nissan de trasladar el ensamblado de un nuevo SUV del norte de Inglaterra a su planta en Kyushu, Japón. Se trata del más reciente daño producido por el Brexit.

Al día de hoy, la fecha fatal del divorcio sin acuerdo está programada para el 29 de marzo. Ante este panorama muchas empresas temen que se destape el caos económico porque no existirán reglas y condiciones mínimas y pactadas que tendrían que remplazar los 45 años de comercio sin fricción que conlleva ser miembro de la UE.

La incertidumbre ya ha llevado a muchas empresas a trasladar algunas de sus operaciones al exterior, a almacenar bienes y a postergar decisiones de inversión.

Nissan anunció el fin de semana pasado su decisión de no ensamblar el modelo X-Trail en su planta en Sunderland, Inglaterra, cancelando los planes anunciados hace dos años después de que el gobierno­ de May le garantizara la capacidad para competir después de ocurrido el Brexit.

La compañía expuso que, en cambio, planea consolidar la producción de la próxima generación de X-Trail en su planta en Kyushu, Japón, donde se produce actualmente el modelo.

A pesar de lo anterior, continuará produciendo los tres modelos que actualmente ensambla en la planta de Sunderland; emplea a 7,000 trabajadores.

La empresa indicó que había tomado la decisión “por razones comerciales” y ocurre en medio de una caída de sus ventas en la categoría de vehículos diesel en Europa. Pero Nissan agregó que “la continua incertidumbre sobre la futura relación del Reino Unido con la UE no está ayudando a compañías como la nuestra a planificar el futuro”.

“Fuente de incertidumbre perjudicial”

El secretario de negocios del Reino Unido, Greg Clark, un partidario de mantener estrechos lazos económicos con la UE, dijo el pasado lunes que Nissan consideraba el riesgo de un Brexit duro como “una fuente de incertidumbre perjudicial”.

Expresó que los ejecutivos de la firma habían “comentado sobre la necesidad de unirnos para resolver la cuestión de nuestra futura relación comercial con la UE”.

La decisión del fabricante de automóviles es un golpe para el gobierno, que en el 2016 ofreció incentivos a Nissan para quedarse en Gran Bretaña. El lunes, el gobierno publicó una carta secreta de Clark a Nissan en octubre del 2016 en la que prometía hasta 80 millones de libras (105 millones de dólares) de apoyo a la planta de Sunderland.

La carta también decía que Gran Bretaña “buscaría mantener la relación económica más estrecha posible entre el Reino Unido y nuestros socios europeos” y trataría de garantizar que la capacidad de los fabricantes de automóviles para exportar hacia y desde la UE no se vea afectada por el Brexit.

Los fabricantes de automóviles están especialmente preocupados por el Brexit porque dependen de cadenas de suministro complejas de autopartes de varios países.

Salidas alternativas

Con el Parlamento británico en desacuerdo sobre Brexit, la primera ministra Theresa May reunió a los legisladores conservadores pro-Brexit y pro-UE en un “grupo de trabajo sobre acuerdos alternativos” con el que busca romper el punto muerto en el que se encuentra.

Pero el vocero de May, James Slack, negó que el proceso del Brexit se encuentre en un punto muerto. Dijo que el gobierno estaba trabajando con “urgencia” en la solución fronteriza.

El grupo celebró tres días de reuniones con ministros y funcionarios públicos para investigar posibles cambios en el acuerdo de divorcio de la UE, que fue rechazado por el Parlamento el mes pasado.

Para los británicos, el nudo del acuerdo se centra en la cláusula conocida como backstop, diseñada y acordada por May y la UE para mantener la frontera abierta entre Irlanda del Norte y la república de Irlanda.

La mencionada zona fronteriza fue un punto de desencuentro durante décadas en el conflicto de Irlanda del Norte e Irlanda que costó 3,700 vidas.

La solución al conflicto se encontró en el libre flujo de personas y bienes a través de la frontera casi invisible y que ahora sustenta tanto la economía local como el proceso de paz de Irlanda del Norte.

Sin posibilidad de renegociación

La UE insiste en que el acuerdo del divorcio no puede ser renegociado, incluso ya ha rechazado algunas de las enmiendas británicas, incluida la que pondría un límite de tiempo a la unión aduanera.

El negociador del Brexit por parte de la UE, Michel Barnier, dijo que el backstop es “la única solución operativa disponible” para una salida ordenada de Gran Bretaña de la UE.

El ministro de Relaciones Exteriores irlandés, Simon Coveney, acusó a algunos políticos británicos de buscar “acabar con una solución acordada entre el gobierno del Reino Unido y los negociadores de la UE al remplazar esto con ilusiones”.

En la agenda de May aparecía una reunión para llevarse a cabo el día de ayer con los principlaes funcionarios de la UE. El encuentro pudo haber sido clave. (Este texto fue editado el martes por lo que no se contaba con la información de posibles acuerdos.)

El martes pasado, Theresa May estuvo en la frontera de las dos irlandas para intentar reforzar su discurso de colaboración entre ambas regiones. Sin embargo, hace tiempo que May no ha logrado generar certidumbre. Así lo vemos con Nissan, el caso más reciente sobre daños colaterales del Brexit.