El secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, anunció que el gobierno de México concedió asilo político al expresidente de Bolivia, Evo Morales, quien dimitió a su cargo el pasado domingo.

En un mensaje a medios, Ebrard informó que sostuvo una conversación telefónica este martes con el expresidente Morales, quien aceptó la invitación mexicana y solicitó verbal y formalmente asilo político en nuestro país.

“La cancillería mexicana, previa opinión de la Secretaría de Gobernación, ha decidido concederle asilo político al señor Evo Morales, por razones humanitarias y en virtud de la situación de urgencia que enfrenta Bolivia, en donde su vida e integridad corren riesgo”, manifestó Marcelo Ebrard.

Ebrard puntualizó que procederá a informar al Senado sobre la situación en Bolivia y que notificará al Ministerio de Relaciones Exteriores del país sudamericano la oferta de asilo, con el objetivo de conseguir el salvoconducto para que Morales viaje a México.

El ministerio de Exteriores de Perú, informó que el gobierno de ese país autorizó a un avión oficial de México revargar combustible en uno de sus aeropuertos. A las 18:30 horas despegó a Bolivia para recoger a Morales.

El canciller Ebrard recordó que México se ha caracterizado por brindar protección a aislados y otorgar asilo como un derecho soberano.

“Latinoamérica ha sido testigo en su historia de lamentables y violentos acontecimientos en los que el orden constitucional se rompe y autoridades democráticamente electas se ven obligadas a abandonar todo (...) Previamente, tras participar en un evento en el Museo de Arte Popular, el canciller confirmó que este lunes ascendió el número de personas que ha solicitado asilo en la representación mexicana en Bolivia. El domingo a través de su cuenta de Twitter, Ebrard precisó que 20 funcionarios y legisladores bolivianos ya estaban refugiados en la embajada de México en La Paz.

Respaldo de México

Francisco Franco, académico de la Universidad Iberoamericana, consideró que, al brindar asilo a Evo Morales, México puede servir como un país que ayude a disminuir el caos por el que atraviesa Bolivia y logre de esa manera  una transición política.

“Desde el punto de vista de política exterior está bien, pero en materia estratégica el nuevo gobierno tiene que pensar si le conviene haber tomado una decisión de esa naturaleza dados nuestros problemas internos. Morales representa varios puntos no bien vistos”, manifestó.

Mientras que para Luis Castro, profesor  visitante del Departamento de Economía del Tec de Monterrey, la decisión de México fortalece el respaldo a un político que realizó elecciones totalmente irregulares y fraudulentas, además de que intenta quedarse en el poder por más tiempo de lo estipulado en la Constitución.

“Creo que es un tema muy complicado, los países con gobiernos de “izquierda” todavía están apoyando a Evo Morales, a pesar de que la OEA tiene un informe técnico de las irregularidades que sucedieron en la elección”, aseveró.

Ambos académicos coincidieron en que la salida de Morales del poder no se trató de un golpe de Estado.

“Un golpe de Estado implica no seguir la Constitución e impedir que algún presidente cumpla con su mandato, en este caso existen las renuncias del presidente y del vicepresidente y una secuencia para quien ocupe el cargo”, indicó Castro.

Y el académico Franco explicó que un golpe de Estado en Bolivia no sucedió como tal, como en los casos de Chile o Argentina en el siglo pasado; “me parece más un golpe de Estado moderno donde el presidente Evo Morales fue perdiendo sus apoyos y cambió la balanza del poder. Las distintas facciones que acompañan al poder del presidente (el ejército, mandos policiacos), se negaron a esperar los próximos cuatro años a un cambio de poder y deciden dar el golpe de timón y ponerse al frente del gobierno”.

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