Caracas. Al juramentarse ante la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, Nicolás Maduro ofreció abrir un proceso de reconciliación que podría llevar a la liberación de algunos opositores y levantar la producción petrolera para enfrentar la crisis.

Maduro, que juramentó su segundo período de seis años que comenzará a regir el 10 de enero del 2019, defendió los comicios asegurando que fueron “libres” y “constitucionales” en abierto rechazo a la postura que asumieron Estados Unidos, la Unión Europea y buena parte de los países de la región que rechazaron el proceso electoral alegando que no cumplió los parámetros democráticos.

Maduro criticó con dureza las sanciones de esta semana de Washington que limitan la capacidad del gobierno venezolano de liquidar activos públicos y admitió que las medidas crearán “graves dificultades” porque le impedirán a Venezuela “conseguir dinero para hacer las importaciones”.

¿Busca legitimidad?

Perkins Rocha, abogado constitucionalista, explicó que con el acto el oficialismo espera darle legitimidad al gobierno de Maduro ante la sociedad venezolana y la comunidad internacional.

“Este es un acto innecesario e inexistente que obedece a alguna  necesidad del régimen para agregarle legitimidad a lo que espuriamente se ha hecho. Llega  a ser una burla a los venezolanos que se tome el juramento de alguien para que se comprometa a jurar en 2019 como presidente”, publicó El Nacional Web. Rocha cuestionó la premura con la que se convocó la sesión de la constituyente: la otra finalidad podría ser calmar los ánimos de los venezolanos.