Caracas. El mes pasado, el gobierno de Trump se unió a docenas gobiernos de todo el mundo para reconocer al líder opositor venezolano Juan Guaidó como presidente interino. La medida dejó al gobierno venezolano liderado por Nicolás Maduro sin representación oficial en Estados Unidos, y su embajada en Georgetown se encuentra prácticamente vacía.

Pero, a pesar de lo agobiado que está Maduro, todavía tiene un importante salvavidas diplomático frente a Estados Unidos y el resto del mundo. El líder venezolano todavía tiene un asiento en Naciones Unidas en Nueva York.

Aunque sea la ciudad natal del presidente Trump, a Estados Unidos le resulta más fácil presionar a Maduro desde el exterior que desde Nueva York.

Ubicada en la calle 46 Este, la Misión de Venezuela ante Naciones Unidas se encuentra frente a la Asamblea General de la ONU. El edificio, que fue construido en 1965, tiene un valor de decenas de millones de dólares.

Aunque Washington ya no reconoce a Maduro como líder legítimo de Venezuela, Naciones Unidas todavía lo hace.

Esta situación da a los funcionarios del gobierno de Maduro un vínculo diplomático vital con el mundo en general y puede permitirles continuar sus conversaciones con la administración de Trump.

“Allí mismo tienen contacto con 193 países y en un solo lugar”, dijo Medina.

Contra eurodiputados

El gobierno de Venezuela prohibió el ingreso de cinco eurodiputados que viajaron este domingo al país invitados por el opositor Juan Guaidó, reconocido como presidente encargado por 50 países, denunciaron los diputados desde el aeropuerto.

“Estamos siendo expulsados de Venezuela, nos han retenido los pasaportes, no nos han comunicado la razón de la expulsión, ni tenemos ningún documento que justifique por qué nos tiran fuera del país”, denunció el diputado español Esteban González Pons, quien encabezó la delegación.