Ciudad de México. ¿Por qué hablar hoy de los Juicios de Núremberg? Pregunta que detonó una reunión entre el embajador de Israel en México, Tzvi Tal, la investigadora y catedrática de la UNAM, Norka López Zamarripa, el director general del Instituto Matías Romero de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Alejandro Alday González, y el profesor e investigador del INACIPE, Juan Carlos Abreu y Abreu.

Las primeras ideas puestas sobre la mesa fueron: 1) La necesidad de enfrentar el dato histórico para superar los prejuicios de un dilatado y obscuro episodio de nuestra historia global, la guerra fría. 2) La construcción de la memoria para conocer la verdad y evitar la repetición de este tipo de actos abominables que fueron materia de esos juicios. 3) La aplicación de nuevas perspectivas, pues aún hoy es necesario revisar aquellos acontecimientos a partir de las víctimas. 4) La revisión de los principios que dieron origen al derecho penal internacional, y finalmente, 5) El reconocerles, a los Juicios de Núremberg, como germen de los derechos humanos y la justicia transicional.

“Los juicios de Núremberg a 75 años” llevó como nombre el evento que se desarrolló de manera virtual a través de redes sociales el pasado miércoles.

El embajador del Estado de Israel, Tzvi Tal, asumió el tema a partir de tres vertientes: el significado de los juicios de Núremberg a partir de las opiniones de los catedráticos y las autoridades israelíes; una comparación con los juicios de Eichmann de 1961 y 1962, desde una perspectiva judeo-israelí; y, la relación entre el Holocausto y el Estado de Israel.

La doctora Norka López Zamarripa expuso la discusión que entraña la condición de tribunales ad hoc y que, a través de ellos, se hiciera una justicia de los vencedores, pues la prosecución y el juzgamiento se dieron a partir de una mezcla de diversas tradiciones jurídicas procesales y no hubo certidumbre en términos del debido proceso en cuanto a legitimidad de las pruebas y delitos -entre ellos el genocidio- por lo que fueron condenados los líderes nazis. Este tipo de procesos no tenían parangón y no estaban tipificados. Hizo el señalamiento que, con los juicios de Núremberg, quedó por sentado el principio de responsabilidad penal internacional de los individuos por encima del de los Estados.

Por su parte, el doctor Alejandro Alday González, Director General del Instituto Matías Romero de la SRE, analizó los juicios de Núremberg a partir de un aspecto simbólico, pues no pueden interpretarse de manera descontextualizada al final de la Segunda Guerra donde ya estaba clara la voluntad de diversas naciones de conformar un organismo que tutelara a nivel internacional la paz y el estado de derecho, que aún y cuando los países aliados tenían diferencias entre sus gobiernos, suscribieron la Carta de Londres que estableció la jurisdicción del Tribunal de Núremberg y que ello materializó el reconocimiento de los delitos de lesa humanidad, las violaciones al derecho internacional y las reglas de la paz.

Román Rudenko, el estratega

El investigador Juan Carlos Abreu y Abreu, señaló la necesidad de la revisión del dato histórico y recuperó el papel del fiscal soviético Román Rudenko, a quien calificó como el estratega en los juicios de Núremberg, quien presentó de manera firme e incontrovertible la evidencia del genocidio del pueblo soviético que ascendió a 26 millones de personas.