Cuando comenzó el tiroteo, los adolescentes grabaron el sonido de las ráfagas en sus teléfonos. Cuando el ataque no terminaba, enviaron mensajes de texto a sus padres y utilizaron las redes sociales para compartir con el exterior el miedo que sentían.

Minutos después todo terminó y 17 personas fallecieron. Sin embargo, los estudiantes continuaban en las redes sociales expresando su indignación; también lo hicieron el domingo, en varios programas de televisión. Poco a poco, al paso de los días, las expresiones de dolor de los estudiantes tomaron otra forma: un llamado a la acción política.

“Se está derramando sangre en los pisos de las aulas estadounidenses y eso no es aceptable”, dijo el jueves de la semana pasada David Hogg, estudiante de último año en Marjory Stoneman Douglas High School en Parkland, Florida.

“Si los dos partidos trabajaran juntos y dejaran a un lado sus diferencias, podríamos lograr un cambio real. ¿Y quién sabe? Tal vez podríamos salvar la vida de algunos niños”, comentó.

Entre las secuelas familiares de la masacre de Parkland algo nuevo surgió: esta vez, los chicos que sobrevivieron exigen saber por qué los adultos que manejan el país no habían hecho algo tiempo atrás para evitarlo.

Sus comentarios llegaron en cascada desde el momento mismo de la tragedia hasta la media noche del jueves.

En Snapchat, Twitter y Facebook, los estudiantes recordaron de manera emotiva a sus compañeros y a un profesor.

El Capitolio guarda silencio; Parkland, grita

Dos escenarios dibujan mundos aparte. En el Capitolio, congresistas mostraron poco interés por reforzar legalmente el control de armas, mientras que en Parkland no había otra consigna entre los estudiantes que: “No más armas”.

La diferencia de los mundos es clara. Entre los republicanos existe una enorme influencia por parte de la Asociación Nacional del Rifle.

Algunos de los legisladores republicanos prefirieron hablar sobre su intención de dar más apoyo a los servicios de salud mental; sin embargo, el presidente Trump recortó el gasto en ese rubro durante el próximo año fiscal.

La estela de buenas intenciones de los legisladores después de la matanza de Las Vegas el pasado 1 de octubre se disipó rápidamente. Hubo quienes exigieron a la Asociación Nacional del Rifle que limitara la venta de rifles semiautomáticos que liberan por minuto una cantidad impresionante de disparos. Pero todo quedó en buenas intenciones.

Los estudiantes en Parkland dijeron que la falta de acción de los líderes es inexcusable, en particular, les reclaman a los políticos la razón por la que un joven como Nikolas Cruz, de 19 años, pudo comprar un arma. “Eso es algo que no deberíamos poder hacer”, dijo a CNN Lyliah Skinner, una de las sobrevivientes del tiroteo.

Guillermo Bogan, un adolescente que recibe educación en su hogar pero que tiene amigos en Douglas High, dijo que la edad del presunto asesino muestra el egoísmo de los que forman parte de la industria de las armas.

“Algunas personas harán cualquier cosa por un dólar”, dijo Bogan durante una ceremonia en honor a las víctimas. “Debería haber una verificación de antecedentes de los compradores: ¿estás mentalmente enfermo o no estás mentalmente enfermo? Y claramente (Nikolas Cruz) estaba mentalmente enfermo”.

El senador demócrata Chris Murphy, un claro defensor de las restricciones de armas, dio la bienvenida a las voces de los estudiantes; comentó que podrían ayudar a catalizar el movimiento que defiende el control de armas.

“Es realmente trágico que una de las formas por las que nuestro movimiento se fortalece es a través de las víctimas, pero esa es la realidad”, comentó.

Críticas a Trump

Algunos estudiantes dirigieron enérgicas palabras al presidente Trump, quien se comprome

tió a abordar “el difícil tema de la salud mental” en un discurso a la nación en el que no mencionó nuevas restricciones de armas.

En declaraciones a CNN, la estudiante de Douglas High Isabella Gómez destacó la observación de Trump de que los estudiantes que necesitan ayuda deben “recurrir a un maestro, a un miembro de la familia”.

Al preguntarle el jueves por la tarde si Trump había escuchado las peticiones de los estudiantes supervivientes y de sus padres, el vocero de la Casa Blanca, Hogan Gidley, dijo que el “corazón pesa”. También comentó que el presidente convocará una discusión sobre seguridad escolar, aunque no proporcionó más detalles.

El gobernador de Florida Rick Scott y otros líderes políticos estatales ofrecieron un enfoque similar, diciendo que planeaban aumentar los fondos para los servicios de salud mental y los programas de seguridad escolar en respuesta al tiroteo.

“Mi objetivo es que esto nunca vuelva a suceder en mi estado”, dijo Scott.

En las ceremonias luctuosas en Parkland, no todos los estudiantes confían en que los políticos van a resolver el problema.

“Esto sucede y no conocemos la razón”, dijo Mia Veliz, una estudiante de último año en Calvary Christian Academy en la cercana Fort Lauderdale. “No hay nada que podamos hacer para detenerlo”, comenta de forma resignada.