Minsk. La Unión Europea (UE) rechazó el día de ayer la polémica reelección del presidente bielorruso Alexandre Lukashenko, quien prometió por su parte mano dura para sofocar las protestas internas.

La crisis en Bielorrusia fue objeto de una cumbre extraordinaria de la UE tras la cual el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, prometió sanciones suplementarias a varios dirigentes del régimen, acusados de “violencia, represión y fraude electoral”.

La UE “apoya con firmeza el derecho del pueblo bielorruso a determinar su futuro” y se dispone a aplicar “en breve” sanciones contra un número “sustancial” de responsables del régimen, dijo Michel.

Antes de esta cumbre, la figura principal opositora, Svetlana Tijanovskaia, había llamado a los europeos a rechazar el resultado “falsificado” de las elecciones presidenciales.

“La gente que salió a defender su voto en las calles de sus ciudades en toda Bielorrusia fue brutalmente golpeada, arrestada y torturada por el régimen, que se aferra desesperadamente al poder”, destacó la opositora, de 37 años, refugiada en Lituania, afirmando que Lukashenko ha “perdido toda legitimidad”.

“Asunto interno”

La UE ya había instado el martes a Vladimir Putin a presionar a Lukashenko, del que es aliado esencial, para promover diálogo. El miércoles, Angela Merkel dijo que el presidente bielorruso se había negado a hablar con ella por teléfono.

Fiel a su posición, el Kremlin estimó ayer que la crisis política de su vecino es “un asunto interno” y condenó los “intentos de injerencia extranjera”. 

Según Svetlana Tijanovskaia, la oposición ha formado un “consejo de coordinación” para “facilitar la transición pacífica del poder mediante el diálogo”, presidido por la premio Nobel de Literatura Svetlana Alexievitch.

Lukashenko rechaza la opción.