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Geopolítica

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James Rubin: Rusia busca apoyo en AL, lo perdió en Europa

El coordinador del Global Engagement Center del Departamento de Estado alerta sobre la desinformación en la guerra en Ucrania.

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James Rubin, coordinador del Global Engagement Center del Departamento de Estado. Foto: AFP

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Washington/Ciudad de México. Rusia perdió la batalla de la opinión pública en Europa en el tema de la guerra en Ucrania, esto ha motivado al presidente Vladimir Putin mirar a otras regiones del mundo, por ejemplo Latinoamérica, para asentar su estrategia de desinformación. Lo dice James Rubin, quien fue considerado la mano derecha de la secretaria de Estado Madeleine Albright en el Gobierno del presidente Bill Clinton, ocupando el puesto de subsecretario de Estado para Asuntos Públicos. Veinte años después, el presidente Joe Biden lo invita para que dirija el Global Engagement Center del Departamento de Estado. Es periodista. Entiende el ecosistema de la información.

James Rubin conversó el mediodía de ayer desde su oficina en el Departamento de Estado a través de zoom con un grupo reducido de medios, incluido El Economista.

La desinformación también es un misil porque no es lo mismo estar enterado que informado. Estados Unidos, sí, el país que tiene una de las capitales del soft power más importantes del mundo, Hollywood, fue víctima de la desinformación en 2016 en la victoria de Donald Trump.

La embajada de Estados Unidos comparte a El Economista un estudio de 78 páginas sobre la desinformación rusa: “Pilares del Ecosistema de Desinformación y Propaganda de Rusia”, publicado en agosto de 2020.

Rubin acepta que es un verdadero desafío la tarea de seguir la pista de la desinformación rusa. Durante la charla y de manera reiterada desea dejar en claro que Rusia tiene todo el derecho de opinar lo que quiera sobre cualquier tema, “el problema es cuando lo hace ocultando la mano”.

Menciona el nombre de tres agencias rusas que se encargan de elaborar notas de desinformación que son traducidas al idioma español y posteriormente son distribuidas a diversos periodistas que simpatizan con el Kremlin: Social Design Agency, Institut for Internet Development y Structora.

AMLO, amigo de Moscú

Le pregunto a James Rubin por el nombre de países latinoamericanos donde la estrategia de desinformación rusa se ha asentado con mayor claridad.

Es obvio, me responde. “En los países que simpatizan con Rusia”. En efecto, menciona a México en la lista donde incluye a tres dictaduras: Nicaragua, Venezuela y Cuba. Sin embargo, Rubin señala a Chile como el país donde se ubica el centro estratégico de desinformación rusa.

En 2024 habrá elecciones en México, entre otras naciones. ¿Es posible que Rusia trate de influir? “Hasta ahora no existen pruebas”, comenta Rubin.

Sus respuestas rezuman experiencia en asuntos internacionales. James Rubin insiste en que el interés de Rusia en Latinoamérica no es incidir en el sentido de los resultados electorales: “Como va a ser una guerra larga (la de Ucrania), lo que busca Rusia en América Latina es su apoyo”.

El funcionario del Departamento de Estado no sabe si la campaña de desinformación rusa está dando resultados en América Latina porque su investigación está en desarrollo.

fausto.pretelin@eleconomista.mx

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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