Atenas. Grecia está afectada por "la peor ola de calor desde 1987", afirmó el día de ayer 2 de agosto, el primer ministro Kyriakos Mitsotakis, en una jornada en la que la temperatura alcanzó los 45 grados centígrados en algunas regiones.

Grecia enfrenta desde el jueves una ola de calor cuyo pico se estableció entre ayer 2 de agosto, y hoy martes, según el pronóstico meteorológico. La canícula de julio de 1987, que afectó sobre todo a Atenas, dejó más de 1,000 muertos.

Ayer, la Acrópolis se encontraba desierta, las taquillas vacías y un silencio total: la imagen parece irreal para un mes de agosto en Atenas, que enfrenta la "peor ola de calor" en más de 30 años, según su primer ministro.

La calle Dionysiou Areopagitou, al pie del monumento y normalmente llena de turistas en esta temporada, pocos son los que, con un sombrero, desafiaron las temperaturas caniculares en este comienzo de agosto.

El mercurio rozó los 40ºC al mediodía de ayer 2 de agosto, cuando los últimos visitantes se adentraban detrás de las rejas de la Acrópolis, antes del cierre de sus puertas. Sólo algunas notas musicales permanecían en el aire, provenientes de un músico callejero, que se protegía del calor con la sombra de un edificio.

El primer ministro Mitsotakis aseguró que las autoridades "hacen todo lo posible para enfrentar la situación" y pidió a los usuarios "limitar el consumo de electricidad, sobre todo al principio de la tarde y durante la noche".

El servicio meteorológico pronostica para ayer 2 de agosto, y hoy temperaturas de 40 a 42ºC en las islas, y 41 a 43ºC en el continente, con máximas de 44 a 45ºC en el Peloponeso y Tesalia (norte).

La Acrópolis cerró ayer 2 de agosto, entre las 12:00 a 17:00 horas, pero a partir de hoy, los turistas encontrarán las puertas cerradas todas las tardes -hasta el viernes- de la totalidad de los sitios arqueológicos al aire libre en Grecia, anunció el ministerio de Cultura.

Acompañados con el canto de las cigarras, un puñado de turistas caminaban a la sombra de los olivos cerca de la Acrópolis e intentaban entrar en el sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Oferta de aire acondicionado

"Esperaremos el final de la tarde para regresar", declara el alemán Frank Meye. "Encontraremos otra cosa para hacer mientras tanto", añade.

A pocos pasos, el museo de la Acrópolis, promete aire acondicionado y viajar en el tiempo. Un centenar de personas, abanicándose con lo que encuentran, esperaban delante de la puerta de entrada, bajo un sol de plomo.

"Dios mío", exclama Mary Cooper, recién llegada de Inglaterra con unas amigas. "No me esperaba que hubiera tanta gente", confiesa. Después de unos segundos de reflexión, el grupo decide ponerse en la fila.

A pocos metros, un hombre, con la frente sudada y botellas de agua en la mano, se mezcla con la multitud para unirse con su familia. "No decidimos realmente visitar el museo ahora, pero igual hubiésemos venido, y como la Acrópolis está cerrada...", declara Mathieu Rodríguez, un turista francés que lleva 20 minutos formado.

Varias regiones de Italia y España también se enfrentan a temperaturas más altas y a un mayor número de incendios que de costumbre.