Rudolph Giuliani continúa trabajando en nombre de clientes extranjeros mientras se desempeña como abogado del presidente Donald Trump, lo que despierta preocupaciones sobre conflictos de intereses con las leyes federales de ética.

Giuliani dijo en entrevistas recientes con The Washington Post que labora con clientes en Brasil y Colombia, entre otros países, además de pronunciar discursos pagados para un polémico grupo disidente iraní.

El exalcalde de la ciudad de Nueva York, quien nunca se ha registrado en el Departamento de Justicia en nombre de sus clientes en el extranjero, afirma que tal paso no es necesario, porque no ejerce presión directamente sobre el gobierno estadounidense y no le cobra a Trump por sus servicios.

Su decisión de seguir representando a entidades extranjeras también se aparta de la práctica estándar para los abogados presidenciales, quienes en el pasado generalmente han tratado de cortar cualquier vínculo que pueda crear conflictos con su cliente en la Casa Blanca.

La profesora de ética jurídica en la Universidad de California Irvine Carrie Menkel-Meadow dijo que generalmente no es prudente que el abogado de un mandatario mantenga clientes comerciales extranjeros, debido a la alta probabilidad de que tengan intereses en conflicto.

“Pienso que Rudy cree que porque está haciendo el trabajo de forma gratuita, las reglas no se aplican a él, pero lo hacen”, expresó la especialista.

Tras unirse al equipo de Trump en abril pasado para atender el tema de la investigación sobre una presunta interferencia rusa en las elecciones del 2016 y una supuesta complicidad con la campaña del mandatario, Giuliani ha cruzado repetidamente las líneas seguidas por personas en su posición.