Caracas. Primero enviaron cinco buques con gasolina y, semanas después, un barco cargado de alimentos para inaugurar el primer supermercado iraní en Venezuela. Un negocio que representa una competencia para productores locales y un nuevo desafío a Estados Unidos, un enemigo común que los apunta con sanciones.

Hace tiempo que el binomio Caracas-Teherán es foco de las críticas de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

“Los países sancionados podemos complementarnos, por ejemplo Venezuela tiene muchos productos que en Irán no hay, y Venezuela tiene algunas necesidades que podemos abastecer”, declaró Issa Rezaei, viceministro de Industria iraní, a la televisión gubernamental venezolana con ocasión de la inauguración del nuevo supermercado, el pasado jueves.

Megasis, enclavado en una urbanización de clase media bordeada por la imponente montaña del Ávila, y con una panorámica de la empobrecida favela de Petare, es propiedad de Etka, un consorcio operado por el Ministerio de Defensa iraní.

La superficie, de unos 20,000 metros cuadrados, pertenecía a la cadena de hipermercados franco-colombiana Éxito, expropiada en el 2010 por orden del fallecido expresidente Hugo Chávez (1999-2013).

Ya en manos del Gobierno venezolano pasó a llamarse Abastos Bicentenario, y en el 2016, Tiendas CLAP, como parte de un programa para distribuir alimentos subsidiados a familias pobres, en el que participó Alex Saab. El empresario colombo-venezolano fue arrestado el 12 de junio en Cabo Verde, acusado por Estados Unidos de lavado de dinero.

Entregar este supermercado a Irán es una “muestra que todo lo expropiado por el chavismo ha fracasado”, además de darle una “bofetada” a las sanciones de Washington, observa el economista José Manuel Puente, profesor del Centro de Políticas Públicas del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA).

“Competencia desleal”

Compradores con tapabocas hacen desde su inauguración largas filas para ingresar.

Los clientes caminan curiosos por los amplios pasillos. Junto a productos iraníes, como ropa, encurtidos, miel, cordero enlatado y dátiles, se consiguen varios con la etiqueta: “Hecho en Estados Unidos”.

Ana María Chávez, una vecina del supermercado, ha sido clienta desde que pertenecía a la cadena Éxito. Compra 12 rollos de papel sanitario iraní y productos de aseo que vio “más baratos” que en otros lugares. Varios de los productos importados, como los garbanzos, tienen precios más competitivos que el propio arroz cultivado en Venezuela, gracias a la exoneración de aranceles.