Nueva York. Hospitales de campaña en Central Park o en el estadio que acoge el US Open ilustran la metamorfosis surrealista de Nueva York, cuando la cifra de muertos por el coronavirus en Estados Unidos superó la informada por China y a los del ataque terrorista a las Torres Gemelas (3,016 incluyendo a 19 terroristas y 24 desaparecidos).

La pandemia ha matado a más de 1,000 neoyorquinos y la capital financiera estadounidense está en una carrera contrarreloj para aumentar drásticamente la capacidad hospitalaria antes de que los casos alcancen su pico.

Media docena de carpas, equipadas con 68 camas y 10 respiradores, fueron montadas en el parque de Manhattan.

“Ves películas como Contagio y crees que están tan lejos de la verdad, que eso nunca sucederá. Así que verlo suceder es muy surreal”, dijo Joanne Dunbar, de 57 años, mientras camina por el parque.

La mayoría de los casos y de las muertes se concentra en Nueva York, que se convirtió rápidamente en el epicentro del brote en Estados Unidos luego de que el estado anunciara su primer caso el 1 de marzo.

El alcalde Bill de Blasio dijo que la ciudad estaba triplicando su capacidad hospitalaria para prepararse para el pico de la pandemia, esperado en siete a 21 días.

“Requeriremos un nivel de capacidad hospitalaria que nunca hemos visto”, manifestó en entrevista al canal televisivo NBC.

Luz al final del túnel

“Quiero que todos los estadounidenses estén listos para los días difíciles que se avecinan”, dijo el presidente Trump en un tono grave, durante una conferencia de prensa, al tiempo que predijo que al final de ese periodo sería posible “comenzar a ver una verdadera luz al final del túnel”.

La Casa Blanca estima que la enfermedad matará entre 100,000 y 240,000 personas si se cumplen las restricciones actuales, en comparación con las 1.5 a 2.2 millones de muertes que se producirían si no se toma ninguna medida.

Sobre la base de estas proyecciones, los expertos de la fuerza de tarea estadounidense han abogado por la continuación de las medidas de contención parcial o total durante 30 días, como lo anunció el domingo Trump, asegurando que tuvieron un efecto positivo.

“No hay vacuna ni terapia mágica, es sólo una cuestión de comportamiento”, mencionó la doctora Deborah Birx, coordinadora del equipo estadounidense del coronavirus.

Buque hospital

El Centro de Convenciones Jacob Javits, en el barrio de Hudson Yards de Manhattan, fue transformado en ocho días por el cuerpo de ingenieros del ejército para acoger a casi 3,000 pacientes para su tratamiento.

Aceptará a enfermos que no tengan el Covid-19 para aliviar la carga de los otros hospitales que se centran en el virus.

A unas cuadras de allí, en el Muelle 90, ancló el lunes el imponente buque hospital USNS Comfort, con 1,000 camas, 12 quirófanos y un personal médico de más de 1,000 personas, también para acoger a pacientes que no tengan el virus.

También otros sitios de la ciudad fueron elegidos como instalaciones médicas temporarias, entre ellos el Centro Nacional de Tenis Billie Jean King en el parque Flushing Meadows de Queens, donde se celebra cada verano boreal el torneo de tenis US Open. Acogerá a 350 pacientes.