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El ridículo gesto de Colau en MWC18
¿Se imaginan que el presidente y el consejero delegado de una empresa se negaran a acompañar al rey en una recepción del representante de un país comprador de sus productos por muy republicanos que fueran?
¿Se imaginan que el presidente y el consejero delegado de una empresa se negaran a acompañar al rey en una recepción del representante de un país comprador de sus productos por muy republicanos que fueran?
Es una situación similar a la de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, al negar su presencia en la recepción al monarca en el Mobile World Congress (MWC), al igual que el presidente del Parlament, Roger Torrent.
La responsabilidad que conlleva un cargo es algo que cualquier directivo de empresa entiende que va en el sueldo, pero no así muchos políticos. Es decir, en el cargo va asistir a recepciones y eventos de todo tipo, atender a personalidades, aunque no sean de tu cuerda o te resulten antipáticos y todo ello porque representas una empresa o institución.
Lo que no se puede es querer usar la buena imagen nacional y exterior del rey a favor del evento, saludarle en privado, pero negarle el saludo en público.
Se puede no ser monárquico, antimonárquico o republicano a nivel personal y político, pero mezclar lo ocurrido el 1 día del referéndum: “Debo ser responsable delante de las miles de personas que sufrieron cargas el 1 de octubre”, ha dicho la alcaldesa de Barcelona, con la presencia del rey en el MWC es más demagógico que profesional.
Colau rige una ciudad de 1.6 millones de habitantes, entre los que se cuentan variadas ideologías. En primer lugar, no gobierna sólo para quienes en sus palabras, “sufrieron cargas”, que ha quedado demostrado no fueron miles. Pero aunque así fuera, a ellos también les afectaría negativamente perder el MWC.
Este año, se esperan 108,000 asistentes al MWC, de 200 países y con un impacto económico estimado en 476 millones de euros, con la creación de 13,000 empleos temporales.
Barcelona no debería poner en juego un negocio así.
Un reciente sondeo de la Generalitat muestra que el apoyo a la independencia de Cataluña ha caído a 40.8 por ciento.