Madrid. La documentación enviada por la fiscalía suiza a España con la que se involucra al rey emérito Juan Carlos I es el último capítulo de una serie de escándalos del monarca.

El heredero político del dictador Franco, pero artífice de la democracia española durante la segunda mitad de la década de los setenta, es investigado en Suiza y España por haber creado una estructura financiera en el país helvético que le permitió recibir comisiones millonarias de parte del rey de Arabia Saudita.

El pasado 6 de julio María Peral, periodista del diario digital El Español reveló que Juan Carlos I se apoyó en el gestor de fortunas Arturo Fasana y en el abogado suizo Dante Canonica para crear la estructura que le permitiera recibir “una importante donación”.

El fiscal de Ginebra  Yves Bertossa sosprecha que Juan Carlos I “ocultó  cerca de 100 millones de dólares” en la banca Mirabaud. La transacción ocurrió en el 2008, año en que Juan Carlos era rey de España. En agosto de ese año el rey de Arabia Saudita realizó la transacción en beneficio de la Fundación Lucum, creada un mes antes en Panamá cuyo máximo beneficiario sería Juan Carlos I.

El fiscal sigue la pista de comisiones que entregó el rey árabe Abdalá bin Abdulaziz al-Saúd (fallecido en el 2015) por motivos de la construcción del tren rápido en La Meca.

Parte de ese dinero fue usado por el rey para obsequiarlo a su amante Corinna zu Sayn-Wittgenstein. La alemana compró un par de departamentos de lujo de 300 metros cuadrados en los Alpes suizos.

Arturo Fasana se desplazaba a Villars-sur-Ollon, al dúplex de lujo que el rey emérito y Corinna compartieron entre 2009 y 2012, para entregarle en metálico las cantidades que su cliente le pedía.

Entre octubre de 2008 y marzo de 2012 se sacó dinero por un importe total de 5.5 millones de euros.

El escándalo ha provocado que Juan Carlos abandone España.

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