La Habana. Es un edificio rodeado de un frondoso dosel de árboles cerca de la casa donde se rumora vive el ícono revolucionario cubano, Fidel Castro.

Se puede presumir que en algún lugar del interior, el presidente venezolano, Hugo Chávez, lucha por su vida.

La gente en Venezuela y en otras partes del mundo espera saber acerca del destino de un hombre que alguna vez llamó a George W. Bush el diablo en un discurso ante la Asamblea General de la ONU; sin embargo, no hay periodistas que acampen en la acera. Nadie puede pasar a al guardia policial sin prueba de que adentro lo esperan asuntos oficiales. Signos en las calles aledañas advierten que tomar fotografías está prohibido.

La bien ganada reputación del hospital Cimeq de garantizar la privacidad de su clientela de élite lo hace el lugar perfecto para el líder venezolano, que está empeñado en mantener un alto grado de secretismo sobre su batalla contra el cáncer en alguna parte de su región pélvica.

Lo que Chávez obtiene en el Cimeq es mucha privacidad. Ellos han sido muy buenos en proteger los asuntos privados de los líderes de la Revolución Cubana y ahora vemos que hacen lo mismo con Chávez , indicó Sergio Díaz-Briquets, analista y autor de La revolución de la salud en Cuba.

El Cimeq, acrónimo en español para el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas, es operado conjuntamente por autoridades civiles y militares cubanas y es considerado la joya de la corona del sistema de salud de la isla.