Montevideo. Bolivia y Venezuela comparten desde el 2006 el ideario de la tradicional izquierda latinoamericana enfrentada “patria o muerte” al imperialismo yanqui, con la promesa de encabezar una revolución contra el capitalismo explotador que condena a la miseria “a nuestros pueblos”.

Ambos líderes dotaron a sus países muy pronto de nuevos textos constitucionales, en una suerte de refundación de sus naciones, y desarrollaron una aversión a la alternancia política que los obligó, también muy pronto, a modificar ese articulito que ponía límites a su perpetuación en el poder.

En el 2019, los resultados de una y otra ejecutoria política son drásticamente distintos.

¿Cuáles aparecen como diferencias notorias entre uno y otro proceso?

La cuestión militar

La periodista venezolana Cristina Marcano recuerda que al asumir Chávez la Presidencia en 1999 hay una migración continua de mandos castrenses hacia la administración pública.

“Las botas inundaron ministerios, instituciones y empresas. Los nuevos burócratas comenzaron a manejar presupuestos millonarios”.

Los militares, afirma Marcano, no son un apoyo al régimen, son un “factor fundamental”.

Evo Morales, que llegó a la política desde las luchas sindicales tradicionalmente anticastrenses, atendió, sin embargo, el asunto militar tanto en términos de ideologización como de ofrecer prebendas. “Se involucraron en el manejo de áreas completas de la administración, como la aeronáutica, recibieron apoyo gubernamental para fijar sus pensiones equivalentes a 100% de sus salarios como militares activos”, destacó Fernando Molina, periodista y escritor boliviano, en El País.

En conversación con El Observador, Molina precisó que Morales siempre apostó a su carisma y a la fuerza de su liderazgo como principal sostén político. En Venezuela, desaparecido Chávez, Nicolás Maduro otorgó aún más poder económico y político a los mandos militares.

La presencia cubana

Castro apoyaría con hombres y recursos durante la década de los 60 a las guerrillas venezolanas. Chávez ungido presidente, le abrió la puerta a contingentes de cubanos que llegaron a Venezuela en principio para sumarse a los programas de alfabetización, deporte y de salud.

A cambio, el gobierno cubano recibió diariamente más de 100,000 barriles de petróleo, junto con inversiones directas.

No hay evidencias de nada semejante en el panorama boliviano, a pesar de las simpatías de Evo Morales con el régimen castrista.

Corrupción

En Venezuela desapareció el control de la gestión pública. Todo lo controla el Poder Ejecutivo.