Estados Unidos enviará a varios miles de soldados a la frontera sur para ofrecer apoyo adicional al Departamento de Seguridad Nacional, anunció el el secretario de Defensa interino, Pat Shanahan.

Los soldados serán utilizados principalmente para instalar barreras de alambre adicionales, y ofrecer un nuevo sistema de vigilancia y monitoreo móvil en la zona fronteriza. Los planes indican que se instalarán 240 kilómetros más de alambre de púas, principalmente en los huecos entre los puertos de entrada.

Todavía no es claro cuántos de los aproximadamente 2,400 soldados que actualmente trabajan en la misión fronteriza regresarán a casa sin ser reemplazados, pero el Pentágono calcula que el número total de soldados desplegados superará 4,000.

El Departamento de Seguridad Nacional “nos ha pedido apoyarlos con alambre de púas adicional y mayor capacidad de vigilancia, y respondimos con cuántas personas se necesitarían, los tiempos y combinación de personas para apoyar eso”, anunció Shanahan.

El vicealmirante Mike Gilday, director de Operaciones para el Estado Mayor Conjunto, dijo que el costo estimado de desplegar a personal en activo hasta el final de este mes es de 132 millones de dólares, y que el costo de desplegar a unos 2,300 miembros de la Guardia Nacional a la frontera el año pasado fue de 103 millones de dólares. Se calculan 308 millones de dólares para este año.

Funcionarios sostuvieron que la mayoría de los soldados que ahora van a la frontera son ingenieros de combate y fuerzas de apoyo que instalarán las barreras adicionales. La expectativa es que completarán el trabajo en pocos meses y luego podrán volver a casa.

Muchos de los otros comenzarán la misión extendida de vigilancia, que durará al menos hasta septiembre.