Bagdad. MIENTRAS LAS muertes de tropas estadounidenses en Irak llegaban a su nivel más alto en dos años, en junio Washington acusó a Irán por el incremento de la violencia, afirmando que las fuerzas especiales de ese país brindan apoyo a los grupos insurgentes que llevan a cabo los ataques. El miércoles pasado, tres soldados estadounidenses perecieron en un ataque de proyectiles contra una base de dicho país cerca de la frontera iraní, con lo cual el saldo de muertes de junio llegó a 15, el mes más sangriento desde junio del 2009, cuando otros 15 soldados murieron en combate, informó el portal iCasualties.org, que lleva cuenta de las bajas de Estados Unidos.

Catorce de las muertes de junio estuvieron relacionadas con combates, la cifra más elevada desde junio del 2008, cuando 23 soldados y marinos perecieron en combate, según el sitio.

Durante meses, los comandantes estadounidenses han estado diciendo que el retiro definitivo de tropas hacia fines de este año estaría acompañado de un incremento de la violencia.

Funcionarios militares en Bagdad y en el Pentágono consideran que el creciente saldo de muertes estadounidenses estuvo relacionado directamente con la mayor sofisticación de las armas que utilizan tanto los insurgentes como los grupos de milicianos apoyados por Irán.

Dichas armas incluyen poderosos cohetes, granadas capaces de penetrar blindaje y bombas terrestres que resisten señales remotas de neutralización.

Los altos mandos castrenses reconocen no tener evidencia de que el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, o su gobierno hayan ordenado a los militantes chiítas ataques directos contra las fuerzas estadounidenses en Irak, pero consideran que dichos grupos están siendo entrenados y equipados por las fuerzas especiales de la Guardia Revolucionaria de Irán.

Todos ellos reciben al menos apoyos indirectos de elementos en Irán , afirmó el general Jeffrey Buchanan, principal vocero de las fuerzas de Estados Unidos en Irak. Principalmente estamos hablando de las fuerzas conocidas como IRG Quds Force , detalló.

Las nuevas amenazas que enfrentan las tropas de EU en Irak indican un nuevo giro en su presencia de ocho años en el país, apuntando a la volátil situación de la seguridad iraquí y remarcando el debate que se lleva a cabo aquí y en Washington sobre si deben permanecer tropas de EU en Irak más allá del fin de año.