Madrid. Por tercera noche consecutiva, manifestantes y policías chocaron ayer 18 de febrero, en fuertes disturbios a raíz de las protestas convocadas para reclamar la libertad de un rapero encarcelado y que están calentando la escena política española.

La policía notificó seis detenciones en Barcelona, donde una protesta en apoyo al rapero Pablo Hasél encarcelado el martes terminó con los manifestantes organizando barricadas y los agentes respondiéndoles con proyectiles de foam.

El centro de la ciudad catalana dejó por tercer día escenas de contenedores y mobiliario urbano en llamas y jóvenes encapuchados lanzando piedras y botellas contra las camionetas policiales que conducían a gran velocidad para dispersarlos.

"Ningún derecho se puede defender ni expresar con violencia, ésa es una línea roja absoluta", había advertido en la mañana la vicepresidenta primera del gobierno, la socialista Carmen Calvo.

El caso de Hasél expuso una vez más las desavenencias entre los socios de gobierno: la izquierda radical de Podemos, que fustigó duramente el encarcelamiento, y los socialistas de Sánchez, que quieren reformar el Código Penal para que este tipo de delitos no conlleven prisión.

Pabo Echenique, diputado de Podemos, hizo público su apoyo a los manifestantes que han herido a miembros de la policía.

Queda claro que la coalición de gobierno sufre de una erosión súbita.