La presencia de una capa de aire húmedo que dificultaba la dispersión del esmog marcó este martes el inicio de la primera "alerta roja" ambiental decretada en la capital china, donde muchos residentes ignoraron los llamados para limitar las actividades al aire libre.

Por la mañana, cientos de personas, incluidos niños, se congregaron normalmente en la Plaza Tiananmen para presenciar una ceremonia diaria de izamiento de la bandera, mientras las radios estatales informaban que también se ignoraron las restricciones sobre el uso de vehículos.

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El ministro de Medio Ambiente, Chen Jining, convocó a una reunión especial el lunes por la noche para pedir una mayor supervisión en Pekín y las ciudades cercanas sobre un tema que inquieta a las autoridades de la mayor economía de Asia.

Si bien el esmog siempre ha sido una preocupación para la salud pública en Pekín, el sistema de respuesta del Gobierno ha sido cuestionado en los últimos días, en medio de duras críticas por la aparente lentitud para emitir una "alerta roja".

"Esta medida refleja que el Gobierno, al menos, tiene el coraje de enfrentar este problema", dijo Ma Jun, director del Instituto de Asuntos Públicos y Ambientales, una organización no gubernamental para el medio ambiente en China, al referirse a la "alerta roja".

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La alerta roja, que incluye restricciones al tráfico para ciertos tipos de vehículos, la paralización de todas las obras de construcción y el cierre de todas las escuelas, estará activa desde el martes al jueves.

En un comunicado, Bernhard Schwartländer, representante en china de la Organización Mundial de la Salud (OMS), dijo que la alerta roja "significa, en primer lugar, que las autoridades en Pekín están tomando muy en serio la calidad de aire y los problemas relacionados a la salud".

Muchos residentes de la ciudad de 22.5 millones de personas salieron el martes a las calles con mascarillas. "Siento que estoy metido en una guerra química", dijo un habitante de Pekín en las redes sociales.

Crisis de polución afecta fábricas, impulsa viajes

Las fábricas de Beijing, que fabrican desde concreto a vagones de tren, cerraron este martes para ayudar a reducir la crisis de contaminación en la capital china. Sin embargo, la situación ha resultado ser un impulso para otros negocios, con un aumento de las ventas de equipamiento para purificar aire y de viajes para escapar de la bruma.

Los puestos de comida promocionaban la venta de zumo de pera y granada, un remedio tradicional para los problemas pulmonares, mientras las restricciones al tráfico y otros sectores golpeaban a la economía de Beijing, que con un volumen de 340,000 millones de dólares es mayor que la de muchos países.

La mitad de los autos en la ciudad, de 20 millones de personas, tenían prohibido circular. Las industrias cementera, petroquímica y de otros sectores recibieron orden de cerrar o reducir sus operaciones, después de que los niveles de polución superaran varias veces las cotas seguras.

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Beijing Building Materials Group, importante fabricante de concreto y otros materiales, cerró varias fábricas, según un empleado de su departamento de relaciones públicas, que declinó dar su nombre y otros detalles.

Una fábrica gestionada por una división de CNR Group, una de las mayores productoras chinas de vagones de ferrocarril, suspendió las tareas de pintura con aerosol y otros trabajos, según un comunicado del gobierno local.

Los inspectores de policía establecieron 650 cámaras para supervisar los edificios en construcción y confirmar que se cumplen las normas de control de polvo, añadió el comunicado.

Por su parte, las empresas de viajes registraron un aumento de la demanda, dado que algunos vecinos abandonaron la ciudad en "vacaciones de humo".

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Ctrip.com, una agencia de viajes que opera por internet, registró un aumento del 20% en las ventas de paquetes anunciados con el lema "Huya del humo" a personas en Beijing, indicó un portavoz de la compañía, Shi Kaifeng. Los productos incluían viajes a Tangshan, que está a tres horas de Beijing, o a lugares tan lejanos como Indonesia.

"Normalmente, el invierno es una temporada baja para viajes", comentó Shi. "Pero encontramos que mucha gente quiere viajar este año".

Mr Fruit, un puesto de zumos de frutas en el recibidor de un edificio de oficinas de la capital, ofreció un descuento del 12% en los zumos de pera y granada, que según la medicina tradicional china pueden humedecer los pulmones y reducir las flemas.

"Intentamos llamar la atención de los clientes con este promoción", dijo el ayudante del gerente Li Mingji. "Las ventas de estos zumos han subido un 30% en los últimos dos días".

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En Ele-me, una empresa de reparto de comida, las máscaras contra el humo superaron a las hamburguesas picantes de pollo como el producto más solicitado por los clientes de Beijing, indicó el portavoz de la empresa Zou Yang. La empresa vendió el martes un 40% más de máscaras que de hamburguesas de pollo, una cifra ocho veces superior a la de la semana anterior.

Los que se quedaron en Beijing también compraron máquinas para purificar el aire, un elemento cada vez más común en los hogares de una ciudad que incluso en días normales es una de las más contaminadas del mundo.

La popular firma de smartphones Xiaomi vendió 422 purificadores el lunes, desde los 120 del domingo, según la tienda de la empresa en Taobao.com, una plataforma de venta en internet. Las ventas de estas máquinas, valoradas en 899 yuanes (142 dólares) se quedaron en 68 el martes después de que se acabaran los filtros necesarios para las máquinas en la tienda en internet.

"Un purificador de aire es imprescindible en casa", comentó Sun Yuanyuan, de 30 años y que trabaja en una empresa extranjera. "Si mi jefe autoriza días libres, sin duda volaré lejos a un lugar con aire limpio para escapar del aire sucio de Beijing".

erp