Sao Paulo. Primer acto: Brasil anuncia que eliminará la ayuda extranjera para proteger la selva amazónica y en su lugar se la dará a los ganaderos y productores de soya.

Segundo acto: Alemania y Noruega congelan decenas de millones de dólares de ayudas.

Tercer acto: el presidente brasileño le dice a la canciller alemana, Angela Merkel, que se preocupe de su propio país y a Noruega le recuerda que caza ballenas.

Éstos son tres episodios que concluyen con una elevada tensión entre Brasil y los hoy exdonantes  para el cuidado de la selva amazónica.

En medio de las disputas se pone en riesgo el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea con Mercosur, debido a que el Acuerdo de París forma parte del compromiso a ratificar por parte de Brasil.

Bolsonaro amenaza con retirarse del Acuerdo (climático) de París. Dos semanas atrás canceló una reunión con el ministro de Exteriores francés, y en su lugar, se fue a cortar el pelo.