El Cairo.- El hombre que seguramente asumirá el mando de Al Qaeda tras la muerte de Osama bin Laden no emergió de los humildes barrios de la capital egipcia ni forjó sus ideas militantes en ningún instituto o seminario religioso.

En cambio, el egipcio Ayman al-Zawahri fue criado en el elegante barrio Maadi de El Cairo, donde viven muchos expatriados de las naciones occidentales contra las que luego se enfrentó, y estudió en la Universidad de El Cairo para convertirse en médico.

Hijo de un profesor de farmacología, no fue el único de su generación. Muchos jóvenes educados se rebelaron contra el trato que recibían los islamistas en la década de 1960, cuando Egipto viró hacia un Estado de partido único al estilo soviético bajo el liderazgo del socialista Gamal Abdel Nasser.

Miles de personas sospechadas de subversión fueron enviadas a prisión tras dudosos juicios. Uno de los héroes de juventud de Zawahri, el influyente líder de los Hermanos Musulmanes Sayyid Qutb, fue ejecutado en 1966 por intentar derrocar al Estado.

Zawahri es una de las tantas víctimas del régimen de Nasser que atravesó profundas penurias políticas y una sensación de vergüenza por la derrota de Egipto frente a Israel en 1967. Se convirtió en un radical", dijo Khalil al-Anani, experto en movimientos islamistas de la Durham University.

Zawahri, nacido en 1951, es el nieto del gran imán de Al Azhar, una de las mezquitas más importantes del mundo musulmán.

Actualmente, como segundo de Al Qaeda, es el principal candidato a reemplazar a bin Laden tras su muerte en un operativo de las fuerzas estadounidenses en su complejo en Pakistán, casi 10 años después de los ataques del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos.

Cuando estudiaba para una maestría en cirugía en la década de 1970, Zawahri comenzó a militar en un movimiento que luego se convirtió en la Jihad Islámica y cuyo objetivo era expulsar al Gobierno y establecer un Estado islámico.

Según el relato de quienes lo conocen, es difícil saber si Zawahri estaba destinado a la militancia por su temperamento o si fue forzado a seguir ese camino como rebeldía frente a la opresión del Estado contra los islamistas egipcios.

Zawahri fue uno de los cientos de activistas juzgados por supuestos vínculos con el asesinato del presidente Anwar Sadat, el sucesor de Nasser, en 1981. Cumplió una condena de prisión de tres años por posesión ilegal de arma, pero fue absuelto de los principales cargos.

"Zawahri no tuvo la oportunidad de ser parte de la política", dijo su abogado Nizar Ghorab.

"Vivió durante un tiempo de gran represión contra los que tenían ideas religiosas y quiso cambiar la escena política de opresión bajo Nasser y Sadat", agregó.

HOMBRE NUEVO

Las personas que estudiaron con él en la Facultad de Medicina de la Universidad de El Cairo lo describen como un joven entusiasta que iba al cine, escuchaba música y se divertía con sus amigos.

"Cuando salió de la cárcel era otra persona totalmente distinta", dijo un médico que estudió con él y se negó a ser identificado.

Otros creen que lo que llevó a Zawahri a la violencia política fue la Revolución Islámica de Irán en 1979 y el tratado de paz de Sadat con Israel ese mismo año.

"Se produjo una evolución en su mentalidad", dijo Anani. "Las personas como Zawahri no vieron otro modo de (...) cambiar el régimen que no fuera por la fuerza", agregó.

Cuando fue liberado, Zawahri viajó a Pakistán, donde trabajó con la Media Luna Roja tratando a guerrilleros islamistas heridos en Afganistán, que fue invadido por Rusia en 1979.

"En su niñez y en su juventud era un hombre alegre y tenía sentido del humor", dijo su tío, Mahfouz Azzam. "Los años que pasó en la frontera como cirujano de guerra durante la guerra en Afganistán cambiaron sus opiniones sobre cómo llevar a cabo el cambio y la resistencia", agregó.

Tras asumir el liderazgo de Jihad en Egipto en 1993, Zawahri resultó una figura clave en una campaña violenta para instaurar un Estado islámico purista, en la que murieron más de 1,200 egipcios.

En 1999, una corte militar egipcia lo condenó a muerte en ausencia. Para entonces ya había dejado su cómoda vida en los suburbios para convertirse en un guerrero santo.

John Brennan, asesor de la lucha anti-terrorista del presidente estadounidense Barack Obama, dijo el martes que Zawahri, que fue el jefe de organización de Al Qaeda durante el liderazgo de bin Laden, presuntamente vive en Pakistán o Afganistán y sigue siendo buscado.

Al Qaeda, que arremetió contra los gobiernos autoritarios apoyados por Occidente, no estuvo presente en las revueltas populares que derrocaron al presidente Hosni Mubarak el 11 de febrero.

En cambio, las protestas fueron lideradas por jóvenes, muchos de los cuales tienen una agenda secular y usaron Twitter y Facebook para convocar a las masas.

"Las revoluciones pacíficas en el mundo árabe son una gran derrota para Al Qaeda y sus ideas", afirmó Anani.

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